sábado, 7 de enero de 2012

ENTRE LA HIPOCRESÍA, LA SOBERBIA Y LA MENTIRA

Por Luis Razzolini

Sin duda que este gobierno pasará a la historia no por sus méritos, si es que tiene alguno, pero sí por ser el más hipócrita, soberbio y mentiroso.
La señora presidente, y no presidenta como muchos suelen llamarla atacando nuestro idioma, porque a ella le gusta así; ha hecho un abuso extraordinario de sus apariciones por la cadena nacional utilizándola como un medio para hacer política partidaria, y para anunciar la inauguración de obras, algunas de las cuales, como en el caso de Atucha tienen más de siete inauguraciones; o como el nuevo hangar de Aerolíneas, que se trataba de un viejo edificio donde funcionaba la Firma CATA, que fue maquillado para que pareciera que se trataba de una obra nueva; y así dar la impresión que se da buen destino a los recursos del Estado.
La soberbia de esta señora, que se permite dar clases de economía a otros mandatarios, la lleva al desenfado de decir a través de los medios que su gobierno es el mejor de los últimos 200 años, ignorando que si lo dice quien lo ejerce, seguramente sea el peor de la historia. Nadie verdaderamente grande en el desempeño de alguna actividad o disciplina necesita autopromocionarse, no lo hacían ni Fangio ni Favaloro por nombrar algunos, el reconocimiento se lo daban los otros.
En los discursos con que nos agobia, habla de los logros conseguidos por su gobierno, especialmente en el campo económico, pintándonos el panorama de tal manera que pensemos que gracias a su gestión vivimos en un país de maravillas.
Nos abruma con estadísticas que dan cuenta de estos avances, pero nada de lo que dice es comprobable; es más, conociendo de quien vienen no hay dudas que son exageradas o simplemente mentirosas, prueba de ello es que al día siguiente de expresarlas pide al Congreso que mantenga la ley de emergencia económica dictada en el gobierno de Duhalde entre el 2002 y el 2003, para enfrentar a la crisis que vivía el país en ese entonces, como el impuesto al cheque aplicado por única vez y que después de casi diez años se mantiene, lo mismo que las retenciones.
De todo esto no pueden echarle la culpa al gobierno anterior por que ya llevan 8 años en el mismo, pero como su modelo está levantado sobre la base de la dádiva para conseguir el clientelismo político necesitan recaudar para seguir engañando a la gente.
Hoy el propio gobierno reconoce el engaño que venía haciendo a través de los subsidios para crear en la gente la ilusión de una economía estable en donde los servicios como electricidad, gas, transporte y otros eran baratos, y se ve en la necesidad de recortarlos apelando a la sensibilidad de los que tienen más para que renuncien a los mismos.
Así aparece una pléyade de personajes haciendo público su renunciamiento a los subsidios, lo cual equivale a hacer pública su hipocresía, pues al no pertenecer al sector de la gente de menores recursos, el gobierno se los quitará igualmente. Y así aparece la actriz devenida en militante de izquierda, Soledad Silveira, el panqueque de Hugo Morales, Lito Cruz y muchos otros obsecuentes, incluyendo entre ellos al señor Héctor Larrea, de quien realmente sentí pena que apareciera entre estos. Se me cayó un ídolo.
Por otro lado, a la vez que pide el renunciamiento de los subsidios, la presidente se despacha entregando 200 millones más para el futbol para todos, así es de contradictorio este gobierno.
Por todo esto, y ya que estamos en tren de hacer renunciamiento, quiero participarlos de este modelo de renuncia a subsidios que me llegara vía mail:
Renuncio a seguir pagando subsidios a:
1) Aerolíneas Argentinas y otras empresas aéreas Estatales
2) La AFA y futbol para todos
3) Programas de televisión oficialistas en medios Estatales
4) Al cine llamado testimonial que falsea la verdadera historia
5) A los artistas devenidos en alcahuetes del poder de turno
6) A los Diputados y Senadores y sus dietas obscenas
7) A Organizaciones de Derechos Humanos (Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y todos sus negocios)
8) A los transportistas que no quieren competencia salvo vivir de los subsidios
9) A los empresarios amigos del poder que viven a costa de barreras aduaneras.
                                                                                                           

sábado, 24 de diciembre de 2011

EL AJUSTE DEL MODELO

Negros nubarrones se ciernen sobre nuestras cabezas. Pasado ya el carnaval electoral, la delicada situación económica del país no puede seguir ocultándose. El gobierno tiene que admitir ahora que el modelo de endeudamiento y rapiña que implantó requiere de un ajuste.

En efecto, el crecimiento de la economía mundial llegó a su fin; la liquidez en el mercado financiero se esta acabando y ahora los organismos de crédito exigen a los países sobreendeudados que comiencen a enfriar sus economías y a pagar sus deudas.

El caso griego es un ejemplo, y a la Argentina pronto le tocará su turno.

La idea de que nuestro país esta “blindado” ante una crisis global no es más que una ilusión. No en vano la deuda externa nos encadena a los centros financieros internacionales, y no por nada nuestros gobernantes son los gerentes locales de ese poder mundial.

Y si bien es cierto que existen otros factores que inciden en la crisis; entre ellos la caída de los precios de las materias primas que exportamos y el debilitamiento de la demanda de nuestros principales socios comerciales; sus efectos no serán tan devastadores como la cuestión financiera.

Prueba de ello es que si bien el precio de la soja bajó, este aun sigue siendo bueno. Lo mismo pasa con nuestra relación comercial con el Brasil, la cual no ha variado prácticamente en nada a pesar de la devaluación del real.

Sin embargo para el año 2012 la Argentina deberá pagar 16.000 millones de dólares en concepto de vencimientos de la deuda externa; y para ello el proyecto del Presupuesto prevé el uso de casi 6.000 millones de dólares de las reservas del Banco Central, mientras que el resto será cubierto con endeudamiento.

De modo que el problema fundamental –aunque se lo trate de soslayar- esta en los pagos de la deuda que debe afrontar nuestro país. Deuda que, tal como lo dice la sentencia del juez Ballesteros, se ha comprobado que es ilegitima y fraudulenta; por lo cual su pago debería haberse suspendido hasta tanto no se determine que es lo que realmente corresponde pagar.

Esta pesada carga -que todos los gobiernos democráticos  han convalidado-, anula cualquier posibilidad de una política económica soberana y nos supedita a los dictámenes de los organismos de crédito internacional; los cuales  invariablemente le imponen a todo país endeudado medidas tales como la devaluación monetaria, el congelamiento de salarios y de subsidios, la paralización de obras públicas y de servicios asistenciales, y otras medidas de similar carácter recesivo.

Con esta situación el gobierno no tendrá otra opción que decirle a la gente que la fiesta llegó a su fin, y que los usureros vienen por su libra de carne.

Y esto hará caer también otra mentira: la del desendeudamiento.

En ese sentido el kirchnerismo se ha jactado de haber pagado gran parte de la deuda y de haber recuperado soberanía, cuando en realidad solo se estuvo pagando parte de los intereses de la misma, y ello contrayendo nuevas deudas; mientras el capital se refinanció bajo condiciones leoninas y los intereses impagos  pasaron a integrar el capital (anoticismo).

Se dio así la paradoja de que, a pesar de ser este el gobierno más pagador de nuestra historia, hoy la Argentina se encuentra mas endeudada que cuando asumieron los Kirchner.

Para colmo de males, la sangría monetaria que ocasiona el pago de esta deuda ilegitima nos ha hecho perder la oportunidad histórica de desarrollar el país con el ahorro interno; sin pedirle un peso a nadie, y sin darle facilidades desmesuradas a capitales foráneos que por lo general se llevan más de lo que dejan.

Lejos de hacer entonces lo que convenía a los intereses nacionales y al bien común, el gobierno aprovechó las buenas condiciones internacionales –el alto precio de la soja principalmente- y la disponibilidad de los fondos del Anses,  para pagar los intereses de la deuda externa y aumentar el gasto público improductivo; con lo cual pudo estimular el consumo y crear una prosperidad ficticia.

Ahora la crisis financiera internacional esta golpeando nuestras puertas y la fuga de capitales por el pago de la deuda se torna imparable. Eh aquí la causa verdadera de la inflación.

Sin embargo tanto los liberales ortodoxos de la pseudo-oposición, como los heterodoxos del gobierno, se niegan a admitir esto. Ambos pretenden encontrar soluciones operando sobre las consecuencias y no sobre las causas.

Los ortodoxos proponen poner fin a la expansión monetaria, devaluar el peso, y terminar con el déficit fiscal reduciendo los subsidios.

Mientras que los heterodoxos apuestan a sacrificar las reservas para mantener el precio del dólar y a aplicar severos controles cambiarios. En tanto siguen confiscando ahorros y metiendo mano en las rentas de los productores.  

En lo que coinciden ambos es en arreglar con el Club de Paris y normalizar las relaciones con el FMI para volver a tomar deuda; es decir en endeudarse para seguir pagando. Y esto es justamente lo que le interesa a los acreedores: que sigamos perpetuamente encadenados a la usura.

Por ello los nacionalistas, si es que queremos atacar el nudo de nuestros problemas económicos, debemos insistir con esta cuestión, es decir tenemos que reclamar la investigación de la deuda y la suspensión de su pago, pues como decía Alejandro Olmos “o se esta con el pago de la deuda externa y en contra del país, o se esta con el país y en contra del pago de la deuda”.


                                                          Edgardo Atilio Moreno

jueves, 15 de diciembre de 2011

REVISTA "MILO" Nº 5


El Circulo Nacionalista de Santiago del Estero acaba de sacar el número 5 de la revista “Milo”.
Esta edición incluye un muy buen artículo apologético sobre el tema del aborto, escrito por el Dr. Norberto Pablo Hatún; y unas interesantes reflexiones sobre la sociedad moderna, escritas por la brillante e ingeniosa pluma de Nestor Nuñez. Además nuestro camarada Enrique Marañon incursiona en la filosofía política, de la mano de la sana doctrina; y el ingeniero Carlos Zerda hace lo mismo en la geopolítica.
Estos son solo algunos de los temas tratados en este número. Al respecto es justo destacar que todos ellos son escritos de camaradas santiagueños, lo cual prueba que en nuestra provincia los nacionalistas estamos en condiciones de producir obras culturales de muy buena calidad.
Este tremendo esfuerzo editorial, que estamos seguros será registrado como un hecho notable dentro del periodismo político santiagueño, es acompañado por nuestra organización, así como por numerosos camaradas que generosa y humildemente hacen su aporte para que el nacionalismo siga haciendo sentir su presencia en Santiago del Estero.
No tenemos dudas que, tarde o temprano, los frutos de este noble emprendimiento podrán recogerse; y esperamos que el mismo sea complementado con el fortalecimiento de las herramientas políticas necesarias. En ese sentido, queremos dejar bien en claro que Fuerza Patriótica no cejará en su empeño por convertir al nacionalismo en una opción perfectamente posible y adecuada frente al Sistema de dominación y entrega.
     
                                                                                                                        

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Aviso

CENA DE FIN DE AÑO

Para el dia jueves 22 del corriente mes la conducción de Fuerza Patriótica  se encuentra organizando una cena de despedida del año.
Los camaradas interesado en concurrir a la misma deberan comunicarse para mayor información con la Dra Zulma Escobar Gorocito, o bien enviar un correo a zulmaescobar@hotmail.com

( Nota: La foto que ilustra el aviso pertenece al almuerzo de camaraderia del Dia de la Soberania.)
  

domingo, 27 de noviembre de 2011

Algo más sobre la democracia inmoral

Para quienes no aceptamos el concepto de que la democracia es “un estilo de vida” y la reconocemos sólo como una de las formas de gobierno, debemos aceptar que, en general, es la forma que el hombre moderno ha elegido como sistema político preferido. Sea porque no conoce otra, sea porque está convencido que es la mejor, o porque a lo largo de su vida fue educado en esa exclusiva dirección.

Quiénes sostenemos que la forma de gobierno debe ser propia de cada pueblo, conforme a su idiosincrasia, su tradición, su cultura o simplemente su forma de ser, entendemos en consecuencia, que cada pueblo debe encontrar en las distintas formas de gobierno o en la combinación de ellas, cuál es la que más lo ayuda a conseguir la justicia y el bien común. Una forma de gobierno puede resultar perfecta en un determinado país que privilegia las instituciones y un fracaso en otro donde lo que prima por sobre todas las cosas es el hombre, el conductor, el líder. Sea cual fuere la forma de gobierno, la misma debe estar iluminada por valores y principios religiosos y filosóficos que sí conforman un verdadero estilo de vida. Cuando estos no son tenidos en cuenta, esa forma de gobierno se degenera.

En el caso particular de Argentina, aunque los principales beneficiarios del sistema imperante se rasguen las vestiduras, la democracia tiene la particularidad de ser una tiranía disfrazada. En efecto, por esa peculiar inclinación de los argentinos hacia el autoritarismo, todos los gobiernos que se han definido como democráticos, han hecho todo cuanto han querido en el ejercicio de sus funciones sin ningún tipo de límites ni controles. Los únicos límites que a lo largo de nuestra historia tuvieron los gobiernos democráticos, han sido los golpes de estado cívico militares, ya que la costumbre de la democracia en Argentina, consiste en que, al llegar al poder, el Ejecutivo elimina todo tipo de limitaciones, controles o resistencias que puedan surgir de los otros poderes. Así modifica la conformación de la Corte Suprema poniendo jueces adictos, y en el caso del Congreso, comprando voluntades de los representantes de la oposición. Por sólo mencionar los ejemplos de la época moderna, podemos decir que esto ha sido así en los gobiernos de Alfonsín, Menem, De La Rúa y los Kirchner. Es más, en el imaginario colectivo se ve como una fortaleza que el poder Ejecutivo logre sacarse de encima los controles de los otros poderes. No importa la trampa que se haga si aparentemente todo es legal. No importa si para obtener un rédito político se extorsiona a un juez con una carpeta de contenido escandaloso. Es lo que en el sistema suelen llamar “construir el poder”.

Y no vengamos con que somos una democracia joven, que tenemos mucho que aprender de los errores y toda esa cantinela, porque eso no es cierto. La cultura de los argentinos, su idiosincrasia y su forma de ser, nos indican que la democracia en la Argentina más que una forma de gobierno es una forma muy eficiente de hacer pingües negocios desde el poder y beneficiar a la clase política de turno. De ahí también, la explicación de que la democracia en nuestro país se agote en la lucha por el poder.

Esto provoca que la revolución anticristiana (que en extrema síntesis busca apartar al hombre de vivir como Dios manda), encuentre en políticos inescrupulosos o corruptos a los cuales sólo les interesa el poder para enriquecerse, el campo propicio para avanzar sobre los valores éticos y morales de ese pueblo. Y esta deformación está tan arraigada en nuestra cultura que quienes resultan perjudicados por este sistema, aceptan con resignación las arbitrariedades e injusticias… “pero por suerte estamos en democracia”, aducen.
En el caso particular del gobierno que hoy “conduce” los destinos de la Nación, podemos decir que, en su seno, tienen lugar absolutamente todos los abusos y arbitrariedades y no hay mecanismo que se le oponga o logre detenerlos. En efecto, si lo expresado no fuese cierto ¿cómo pueden explicarse o justificarse los casos de corrupción más resonantes como los de Zaffaroni, Schoklender, Jaime, Bonafini y otros tantos y no pase absolutamente nada porque el juez actúa conforme con las órdenes que recibe del poder ejecutivo?.

¿Cómo se explica que el gobierno haya elaborado una política de derechos humanos para encarcelar militares y dejar en libertad a terroristas y asesinos y cuente con el apoyo de los jueces para hacerlo?. La sola aceptación de dicha política por parte de los jueces adictos al gobierno de turno descalifica por completo lo que debería ser una democracia.

¿Cómo podemos entender siquiera que los periodistas amigos del gobierno, conduzcan por el canal público de TV, un programa cuya única finalidad sea desprestigiar y vituperar a los colegas que trabajan en medios “supuestamente”, contrarios al oficialismo. ¿Cómo entender que expongan fotografías de periodistas opositores en la vía publica y se invite a la población a escupir sobre las mismas para expresar su repudio?... No señor, esto no es democracia, esto es inmoralidad. Y más inmoralidad es que la corporación periodística, en una actitud mediocre y cobarde, no haya salido con toda vehemencia a reprobar el exceso ni a defender a sus colegas. Por el contrario, la mayoría opta por el individualismo egoísta y nadie dice nada. Nunca antes la corporación periodística había perdido tanto prestigio y credibilidad.

Ante tantos abusos y arbitrariedades, debemos intentar una salida distinta. Ya no se trata de que volvamos a lo viejo y que otra vez el poder militar retome sus rutinas de interrupciones “democráticas”, se trata simplemente que los argentinos encontremos los mecanismos que nos permitan abordar una forma de gobierno que nos asegure la justicia y el bien común y, a la vez, controle de manera más eficiente la probable corrupción en la que pudiesen incurrir algunos de sus funcionarios o dirigentes.

O sea, que lo que aquí se está diciendo es que lo que está mal en la Argentina, es el propio sistema político y es lo que debemos cambiar para poder aspirar a ser un gran país que esté a altura de nuestros orígenes Cristiano Católicos y de todas las riquezas con que fue bendecido.

¿Pero cómo cambiar un sistema político si antes no reencontramos al hombre –sujeto principal por el cual funciona ese sistema-, con sus verdaderos orígenes, sus raíces que le dan sentido a su vida?.


Si convenimos en que es el hombre moderno quien está mal porque se ha alejado de Dios y ha establecido sus propias reglas éticas y morales, seguramente también convendremos en que si recuperamos al hombre estaremos recuperando todo lo que él es capaz de generar.

En tal sentido, se hace necesario volver a restaurar todos los valores espirituales, morales y culturales que la revolución anticristiana ha trastocado, subvertido y desnaturalizado. Un hombre que no cree Dios ni en la familia, que procura el aborto, la eutanasia y fomenta la homosexualidad no puede nunca jamás conducir un sistema político virtuoso que tienda al bien común. Debemos volver a los valores permanentes.

Y en cuanto a lo político, debemos cambiar el sistema de representación único de los partidos políticos que históricamente han dividido a los argentinos, por otro en el cual estén representados realmente todos los sectores que conforman la sociedad. Sólo un sistema integral, que se organice a partir de la familia, donde estén todos representados por lo que son y por lo que hacen, integrados en un sistema, dará participación verdadera al pueblo desde la familia al municipio, incorporando la actividad real a la vida política y no la ideología. Hoy gobierna una sola corporación: la política, que pone jueces y hace las leyes a su antojo y según sus necesidades. Una corporación monopólica y oligárquica cuyas únicas disputas internas son el espacio de poder y los dineros mal habidos que ese poder genera.

El sistema de representatividad de los cuerpos intermedios que debe organizarse desde abajo hacia arriba y que no es perfecto, asegurará una mayor y mejor participación de todos los sectores y controlará más eficientemente la posible corrupción.

Si tuviésemos que sintetizar en un sólo párrafo la propuesta que estamos formulando, podríamos cerrar diciendo que, a la revolución anticristiana que a lo largo de muchos años fue provocando la decadencia argentina, debemos oponernos con una contra revolución, esencialmente Cristiana, que nos permita recuperar la recta concepción de la persona humana y un sistema político que asegure la búsqueda del bien común permanente.

¡Por Dios y por la Patria!
Hugo Reinaldo Abete

Ex Mayor E.A.

sábado, 19 de noviembre de 2011

20 NOVIEMBRE 1845-2011 "DIA DE LA SOBERANIA NACIONAL”


Un aniversario más de aquella gloriosa jornada de la "BATALLA DE LA VUELTA DE OBLIGADO"el 20 de Noviembre de 1845 cuando el coraje, el ingenio, el valor unidos al sagrado Amor a la Patria, de los criollos se impuso al atropello de la poderosa flota anglo-sajona.
Así con sagre y sacrificio se inmolaron aquellos hombres cuyos sueño era solo la integridad de su tierra. 
SU SOBERANIA. Esa Soberania que no se declama sino que se ejerce. Esa Soberania enterrada en las entrañas de la Historia. La que forjaron  los grandes y nos dejaron como herencia de un pasado de LIBERTAD. La que nos permite respirar el mismo aire a todos los argentinos cubiertos por el mismo cielo celeste y blanco.
Hoy a 166 años  de aquella epopeya, la PATRIA ha perdido su SOBERANIA. Ya no es la altiva guerrera de Obligado, sino la ultrajada esclava de intereses espureos y condicionantes. Se elevan timidas voces de protesta ante el desafio agraviante de los poderosos del mundo, ladrones no solo de la SOBERANIA territorial, sino de la "soberania moral"último baluarte en la defensa de una Nación que supo ser"SOBERANA”.
Esa  misma Nación que en 1982 recuperó con fiereza y valor su SOBERANIA ultrajada durante 150 años por los mismos enemigos, por la misma prepotencia, por la misma avaricia… 
Así, durante 74 dias a costa de muerte, dolor y coraje, la Argentina recuperó para siempre, aquella SOBERANIA por la cual lucharon los HEROES DE LA VUELTA DE OBLIGADO.
Pero no alcanzaron para restituirle su “soberania moral”
ensombrecida por una democracia mal interpretada, unas instituciones vulnerables al poder,una ciudadania confundida por los medios mercenarios y un desprecio culpable hacia quienes siguiendo su bandera, lo dieron todo.
A treinta años de la Gesta en medio de tratados y documentos, la verdadera SOBERANIA argentina, la ejercen la Cruces de Darwin,  el manto de la Virgen de Lujan, las heridas de los VGM, el espíritu de los que no quisieron sufrir el olvido, las mujeres que en silencio y ejemplo respiran el aire glorioso de la Victoria personal de sus hombres…
Pero la “soberania moral”sigue atropellada por Tratados inicuos, por escritores pedantes, por comunicadores oportunistas, por revanchismos, por sembradores de odio y venganza encaramados en puestos claves, por comodidad, por ambición, por desidia, por “plata”…
Sin moral ningun pueblo alcanza su plena SOBERANIA. Si se pretende servir a la verdad exhibiendo inhumanamente las heridas purulentas de una guerra. Si se rebaja a sus hombres con expresiones discriminatorias. Si con autosuficiencia se desnudan secretos en demostración de una ignorancia culpable ante un enemigo sagaz y artero acostumbrado a la prudencia y a la acción, jamás se conseguirá la catadura moral que lo haga SOBERANO ante el mundo. Vendrá un príncipe a visitar sus posesiones, se seguirá explotando el petroleo y la pesca, se extenderan las 350 millas, el pais ribereño engrosará la lista de territorios de ultramar y a diferencia de las cadenas que detuvieron la osadia, aquel 20 DE Noviembre de 1845, la ARGENTINA a los 30 años de su VICTORIA, escondida en MALVINAS seguirá ejerciendo su SOBERANIA en el cielo, el mar y la turba atados en una cadena infranqueable de Rosarios que ningun poderoso podrá traspasar.
Por sagrada coincidencia en este “DIA DE LA SOBERANIA NACIONAL” CRISTO REY, nos mostrará su grandeza como único SOBERANO de todas las Naciones y ante EL elevemos nuestras súplicas en nombre de todos aquellos que como EL en JERUSALEN, lloramos sobre la PATRIA desolada.
¡¡¡ MALVINAS, VOLVEREMOS !!!
   
MARIA DELICIA REARTE DE GIACHINO
DNI 1605228

domingo, 6 de noviembre de 2011

PROGRESISMO ES DINERO*

Por Nestor Nuñez

El mundo progre estuvo encantado (feliz de la vida, en realidad), cuando se supo que Hebe Pastor de Bonafini había adoptado casi como un hijo a Sergio Schoklender. ¿Has visto, Martita, qué bien?, se decían las vecinas. Despojada de todo prejuicio, la dulce Madre de Plaza de Mayo que supuestamente perdió sus hijos durante la dictadura, quería adoptarlo como propio. Todo un acto de amor, ¿vio? Para peor, transgresor, porque mire que venir a adoptar una madre, justamente a un muchacho que había matado a los suyos en circunstancias tan sangrientas. Ante cualquier pensamiento malsano, la mayoría se inclinaba por poner el acento en la redención, al final de cuentas Schoklender ya había pagado su deuda con la sociedad, la cárcel sirve pasa eso, ¿no?
Pero el hombre sólo quería plata, dinero, mosca, biyuya, coshque. Los billetes contantes y sonantes, como se vio mucho después, cuando la situación se hizo tan insostenible y los desmanejos eran tan evidentes que hubo que echar mano del último recurso que quedaba, echar de la casa al hijo, acusarlo de haber sido el único culpable y argumentar que en realidad había estafado a las pobres viejitas que un mal día confiaron en un maligno estafador.  En adelante las dulces ancianas empezaron a tratarlo como el parricida. Ya no lo nombran, ahora es simplemente el parricida.
Pero, vamos, el que avisa no es traidor, con la historia que los hermanos Schoklender traían encima, lo dudoso hubiera sido que se comportaran de otra manera. Mucho más en una posición como la que los pusieron, administradores de una empresa que usufructuaría de contratos con el Estado sin pasar por una previa licitación o concurso de precios. “Si se atrasaban los pagos, hablábamos con Néstor y problema solucionado”, ha confesado hace poco el parricida. Era una cuestión de amigos, che.
En esta parte del planeta, la humanidad ha venido a dar con una de las verdades fundamentales de la vida, que el hombre se mueve por dinero, dinero y solamente dinero. Ni el amor ni el odio, ni la religión ni el ateísmo, ni una mujer ni su recuerdo. Ni mucho menos un partido, una ideología, haga el favor, a quién se le ocurre. Solamente estando loco alguien se dejaría matar para defender los sacrosantos derechos del mercado liberal o porque alguien no acató la ley de la justa repartija de los excedentes de la producción entre los trabajadores.  Ni por John Maynard Keynes ni por Karl Marx.
Mucho menos por el pobre discurso progresista que ofrecen los rejuntados actuales, menemistas culposos, frepasistas pre y post chachistas, radicales de Yrigoyen, de Balbín y ¡de Fernando de la Rúa!, viejos duhaldo menemistas y modernos duhaldistas puros, abortistas convencidos de todos los abortos menos del suyo propio, socialistas de la primera, la segunda y la tercera hora, eutanasistas filo nazis aunque no lo reconozcn, viejos jefes de la Side devenidos en gobernadores rionegrinos, alfonsinistas del padre, del hijo y del Espíritu Santo, antiguos montoneros arrepentidos y arrepentidos de su arrepentimiento, verdaderos y falsos gays, lesbianas, lesbianos, transexuales y todas las variantes habidas y las que falta clasificar todavía, periodistas que escribían prólogos para libros de militares aeronáuticos, erpianos que se quedaron sin una Cuba que los apoye.
Todos van por la plata, por el dinero, la biyuya, los mangos, el dinero. La guita, en una palabra. Porque si no, no se cree lo de Amado Boudou, que pasó del liberalismo de la Unión de Centro Democrático, al más puro kirchnerismo, sin ninguna escala en algún tipo de arrepentimiento. Sin que nadie le reclame cómo hizo para pensar tan distinto de un día para el otro, qué libros leyó, quiénes lo convencieron tan rápidamente, qué vio en este gobierno que lo obnubiló de tal manera que, de un día para otro, pasó a esconder todos los libros de Adam Smith bajo la mesita de luz del departamento de Puerto Madero.
Todos están por la plata. Si no, no se explicaría que tantas oficinas de derechos humanos premien -con dinero, ¡obvio, amigo!, nadie quiere medallas o condecoraciones- a quienes también atentaron contra la democracia sacrosanta que gobernaba el país entre el 73 y el 76. Damnificados por el bombardeo a Plaza de Mayo en 1955, hagan fila por aquí así pasan a cobrar por aquella ventanilla. Primos segundos de un amigo que desapareció en el 77 pero que finalmente estaba vivo, en la ventanilla de más allá.
Cada vez que aparece un damnificado de aquellos años, gordo, pelado, carcomido por los años, el Estado ya sabe que tiene que desenfundar la billetera. La asignación universal progresista alcanza para todos. Hay manteca para tirar al techo. ¿Usted hizo la conscripción y dice que un cabo lo miraba mal? Venga mañana, inicie un expediente y el mes que viene lo hacemos cobrar. ¿Una vez lo hizo hacer salto de rana? Doble indemnización entonces.
Los progresistas argentinos solamente quieren dinero, ni revolución ni patria socialista, ni mucho menos, muerte a la oligarquía.
Ahora la oligarquía son ellos. 

*Publicado en Revista Milo Nº4