DE IDEAS-EJE SOBRE EL PROBLEMA DE LA DEUDA PÚBLICA ARGENTINA.
Por Héctor GIULIANO
Síntesis de las ideas básicas sobre el problema de la Deuda Pública Argentina para explicar cómo y por qué la Deuda tiene que ser tema de Debate:
La Deuda Pública es un condicionante total y absoluto de las Finanzas del Estado y de la Política Económica.
La Deuda Argentina es Impagable: la última cifra oficial del Gobierno es de 194.000 Millones de Dólares, casi 200.000 (según el Ministerio de Economía, al 30.6.2012) pero el Gobierno oculta información sobre una gran parte de la Deuda Total porque ésta es la Deuda sólo en cabeza del Estado Central: falta la deuda de Provincias, Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios, Banco Central y juicios contra el Estado con sentencia en firme. Además, hay mucha Deuda no Registrada porque el gobierno no computa los intereses a pagar en el futuro (más de 75.000 Millones de Dólares, hasta el año 2089), la capitalización de parte de los intereses, la indexación de la deuda en pesos ajustada por Inflación y, sobre todo, el “fardo” de los cupones ligados al PBI (que suman en total unos 42.000 Millones de Dólares, de los que se llevan pagados 10.000).
El Estado Argentino no tiene capacidad demostrada de pago para poder afrontar sus obligaciones de la Deuda Pública y por eso vive refinanciando y “bicicleteando” los pagos de la misma.
La Argentina está metida en una trampa de Deuda Perpetua: seguimos teniendo una Deuda Impagable donde refinanciamos sistemáticamente todos los vencimientos de Capital, pagamos la mayor parte de los Intereses y además tomamos Nueva Deuda. Es la “lógica del Usurero”: que el Deudor nunca deje de ser Deudor.
No es cierto que la Argentina se esté des-endeudando: la Deuda crece a un ritmo de 12.000 Millones de Dólares por año (aumentó 14.600 Millones de Dólares en 2011, está previsto por Presupuesto 2012 que aumente otros 11.700 Millones este año y que aumente otros 12.100 Millones en 2013).
El gobierno Kirchner está batiendo récords históricos de pago de la Deuda pero cada vez debemos más, tenemos más vencimientos y pagamos más intereses.
La Argentina vive hoy una nueva Crisis de Deuda: el Gobierno no tiene plata para amortizar la deuda y cancela los vencimientos de Capital con dinero que toma de las Agencias del propio Estado, es decir, paga deuda con nuevas deudas “pateando” las obligaciones para adelante.
El problema es que para pagar a estos Acreedores – Acreedores Privados y Organismos Financieros Internacionales (fundamentalmente Banco Mundial y BID-Banco Interamericano de Desarrollo) – toma plata prestada del propio Sector Público: es la Deuda Intra-Estado.
Pero la Deuda Intra-Estado no es dinero propio del Gobierno sino dinero administrado por el Estado: fundamentalmente es plata de los fondos jubilatorios de la ANSES y de las reservas internacionales del Banco Central, además de otros Entes Públicos como la AFIP, Lotería, Fondo de Reconstrucción Empresaria, PAMI (hasta el PAMI le presta al gobierno para pagar deuda) y otros. El gobierno está así “empapelando” al Sector Público con títulos de deuda que no está en condiciones de pagar.
De esta forma se está desfinanciando el Sistema Previsional, se está descapitalizando al Banco Central y se están desviando fondos públicos hacia destinos que no le son propios ni prioritarios (como los grandes créditos que el Banco Nación le da al Gobierno - un tercio de su cartera – que se restan al sector productivo de PYMEs).
La ANSES tiene el 60 % del Fondo de Garantía de Sustentabilidad prestado al Tesoro y por eso no cumple con el 82 % móvil de las prestaciones previsionales ni con los juicios a los jubilados porque esos fondos son dados al Gobierno para que pague Deuda de Terceros a costa de aumentar la Deuda Interna sin capacidad de repago con la ANSES.
El gobierno sigue usando Reservas del Banco Central para pagar Deuda Externa (reservas que han sido compradas con Deuda por el Banco Central a través de Lebac y Nobac) y que son un “paga-Dios” porque nadie sabe cómo se van a restituir los fondos que saca de la “alcancía” del Banco, que son las Reservas.
Pero esta Política de Pagos de la Deuda – que el gobierno bautiza con el eufemismo o engañoso título de “des-endeudamiento” – no es “neutra” porque se paga a través de un Plan de Ajuste Fiscal: un ajuste cuyo costo lo carga el Pueblo Argentino.
Hoy el Estado – Nación, Provincias y Municipios - aumenta la Presión Tributaria para obtener más recursos para el pago de la Deuda Pública.
La Recaudación Tributaria del Fisco crece, en gran medida, a través de la Inflación: de allí que se recaude más por IVA, por Impuesto a las Ganancias, por Impuesto al Cheque, por Bienes Personales así como por gravámenes provinciales a los Inmuebles, a los Automotores y a los Ingresos Brutos.
El Impuesto a las Ganancias es hoy una de las cargas más injustas y un robo que cae sobre los trabajadores argentinos: 1) Primero, porque el Trabajo no es una Ganancia (a diferencia de la Renta Financiera que en cambio está exenta), 2) Segundo, porque los aumentos de Salarios no son así incrementos netos sino compensaciones frente al avance de la Inflación Real, y 3) Tercero, porque aumentar los salarios nominales dejando retrasado el Mínimo no Imponible es bajar aún más los salarios reales de los trabajadores.
Hoy la Argentina ya no tiene superávits gemelos: Fiscal ni Externo. El país tiene Déficit Fiscal (30.700 Millones de Pesos en 2011 y más de 34.200 en el 2012) y su Balanza de Pagos es neutra o negativa. Y en ambos casos, el factor determinante de estos déficits es la Deuda Pública.
La Deuda es la causa principal del Déficit Fiscal: por los vencimientos de Capital que se refinancian sistemáticamente y la toma de nueva deuda; y por el pago de Intereses.
Según el Presupuesto aprobado para el 2013 vencen 36.500 Millones de Dólares de Capital y se van a tomar nuevas Deudas por 48.600, es decir, por 12.100 Millones más.
A su vez, se van a pagar Intereses por 55.000 Millones de Pesos (equivalentes a unos 11.000 Millones de Dólares): son 30 Millones de Dólares por día – 1.250.000 dólares por hora que pasa de nuestra vida.
Sólo lo que se paga por Intereses – los 55.000 Millones de Pesos – es mayor que lo que se gasta en Educación (34.500), en Ciencia y Tecnología (4.100), en Salud (12.700), en Seguridad (25.800) o en Defensa (26.300).
El gobierno está aplicando un Plan de Ajuste Fiscal sin decirlo: a) por un lado, aumenta la Recaudación y la Presión Tributaria; y b) por otro, contiene las actualizaciones salariales y jubilatorias.
Y este Plan de Ajuste se hace para poder pagar la Deuda Pública.
Con el agravante que la administración Kirchner cumple con los pagos de la Deuda con Terceros pero dilata el pago de la Deuda con los jubilados: así el Gobierno está apostando, en la práctica, a la “muerte de los jubilados” porque jubilado que muere es uno menos que reclama.
Además: a) El gobierno usa la Inflación como refuerzo de la Presión Tributaria para poder pagar Deuda Interna, b) Mantiene un retraso y un “cepo cambiario” para poder pagar Deuda Externa, y c) Sostiene un alto nivel de Tasas de Interés del Mercado a través del “piso” que fija con las Lebac y Nobac del Banco Central (que hoy está en el 16 % anual). Por eso los Bancos siguen siendo el sector más rentable de la Economía Argentina.
Hasta aquí, los fundamentos y las explicaciones de base sobre cómo sigue funcionando el Sistema de la Deuda Perpetua hoy en la Argentina.
CONCLUSIONES:
La Deuda Pública Argentina: a) es Ilegítima en su origen y en su dinámica de crecimiento, b) es impagable porque el Estado no tiene la Solvencia Fiscal para extinguirla, y c) es fruto de la Corrupción por irregularidades mayúsculas en su contracción y mantenimiento.
Por ende:
La Deuda tiene que ser investigada hasta sus últimas consecuencias: debe llevarse a cabo una auditoría completa de la misma y las causas judiciales en curso tienen que ser activadas: Olmos I (que tiene sentencia del Juez Ballestero), Olmos II, Megacanje 2001 y Denuncia Olmos Gaona-Marcos por complicidad de los Gobiernos sucesores del Proceso Militar hasta la fecha.
Los culpables y co-responsables de este Sistema de Deuda Perpetua y de la consiguiente indefensión jurídica y financiera del país – que estamos viendo a través del embargo de la fragata Libertad y de los fallos de Nueva York - tienen que ser enjuiciados: así como hubo y hay una judicialidad de los actos políticos por los Derechos Humanos también tiene que haber una judicialidad por el Delito continuado de la Deuda Pública.
Los tres poderes del Estado – Ejecutivo, Legislativo y Judicial – son igualmente responsables frente a este problema del Endeudamiento Público; y la Clase Política mayoritaria así como los grandes medios de comunicación son cómplices del Oficialismo en el ocultamiento de este sistema de la Deuda.
Frente a esta falencia institucional la Clase Política verdaderamente nacional – o lo que todavía queda de ella - tiene el desafío de una Misión Histórica que cumplir: liberar al Pueblo Argentino de la servidumbre de la Deuda como Instrumento de Dominio.-
Lic. Héctor L. GIULIANO
Buenos Aires, 10.12.2012
Tomado de: http://redpatrioticargentina.blogspot.com.ar/
domingo, 23 de diciembre de 2012
viernes, 7 de diciembre de 2012
REVISTA "MILO" Nº 9
Un nuevo numero de la revista Milo ya esta en la calle.
No hay dudas que su presencia no pasará desapercibida, sobretodo para quienes detestan ver aparecer –y con regularidad- a una publicación de este tenor.
En efecto, “Milo” es una de las pocas publicaciones nacionalistas que existen en el país; por ende su sola existencia ha de molestar a quienes bregan por imponer un pensamiento hegemónico y “políticamente correcto”, que en nada cuestione los fundamentos del Sistema de dominación.
Este periódico, que con gran esfuerzo edita el Círculo Nacionalista de Santiago del Estero, ya es ampliamente conocido en esta provincia y de seguir así seguramente se ganará un lugar dentro de la historia del periodismo nacionalista.
Dos cosas queremos destacar de esta revista –aparte de su continuidad-; la primera es que sus editores, completamente neófitos y principiantes, puestos en periodistas por exigencia de la militancia; han tratado de darle a la revista una diagramación amena y moderna que invite a su lectura, y lo lograron.
La segunda es que en “Milo”, no solo se abordan problemas actuales y concretos con un enfoque nacionalista, sino que se plantean soluciones viables y posibles, que ponen en evidencia dos cosas; por un lado la despreocupación de la clase política por el desarrollo del país; y por el otro, que los nacionalistas tenemos respuestas para las diversas problemáticas que nos aquejan.
De modo pues que podemos decir sin temor a exagerar que estamos ante una revista que vale la pena leer y difundir, y de la cual los santiagueños pueden estar orgullosos.
Atilio Régulo
No hay dudas que su presencia no pasará desapercibida, sobretodo para quienes detestan ver aparecer –y con regularidad- a una publicación de este tenor.
En efecto, “Milo” es una de las pocas publicaciones nacionalistas que existen en el país; por ende su sola existencia ha de molestar a quienes bregan por imponer un pensamiento hegemónico y “políticamente correcto”, que en nada cuestione los fundamentos del Sistema de dominación.
Este periódico, que con gran esfuerzo edita el Círculo Nacionalista de Santiago del Estero, ya es ampliamente conocido en esta provincia y de seguir así seguramente se ganará un lugar dentro de la historia del periodismo nacionalista.
Dos cosas queremos destacar de esta revista –aparte de su continuidad-; la primera es que sus editores, completamente neófitos y principiantes, puestos en periodistas por exigencia de la militancia; han tratado de darle a la revista una diagramación amena y moderna que invite a su lectura, y lo lograron.
La segunda es que en “Milo”, no solo se abordan problemas actuales y concretos con un enfoque nacionalista, sino que se plantean soluciones viables y posibles, que ponen en evidencia dos cosas; por un lado la despreocupación de la clase política por el desarrollo del país; y por el otro, que los nacionalistas tenemos respuestas para las diversas problemáticas que nos aquejan.
De modo pues que podemos decir sin temor a exagerar que estamos ante una revista que vale la pena leer y difundir, y de la cual los santiagueños pueden estar orgullosos.
Atilio Régulo
domingo, 18 de noviembre de 2012
GOLPE AL VACIO
La tan mentada marcha opositora del 8N ha pasado ya; y a decir verdad no había que esperar a que ella sucediera para poder opinar sobre su significado y consecuencias. Todo estaba a la vista.
Lo primero que tenemos que decir es que lamentablemente la gente que se manifestó no tuvo en claro para que lo hizo. Algunos querían que Cristina se fuera, y otros solamente que cambiara algunos aspectos de su política. Ahora bien, ninguno tenía nada que ofrecer, ni nada que esperar de un gobierno inmutable en su perversidad.
Y si bien es evidente que el kirchnerismo tiene cada vez mas dificultades, y que la imagen de la presidenta esta cada vez mas deteriorada; sin embargo dentro de la oposición partidocratica no existe ninguna figura que pueda reemplazarla. Esto en realidad es un problema para el Sistema, pues debe descomprimir la situación sin caer en la ingobernabilidad. En otras palabras debe habilitarse alguna válvula de escape, sino la olla a presión explotará.
En ese sentido nada mejor para oxigenar al Sistema que una manifestación inorgánica, sin referentes individualizados y con una maraña de consignas difusas e inocuas. Eso fue justamente el 8N.
Y era inevitable que sea así, con una conducción anónima pero que se sabe integrada por operadores del PRO, del radicalismo, y del progresismo no kirchnerista; de ahí las consignas bajo las que se realizó, las cuales aludían a la defensa de la democracia, la constitución y la libertad de prensa y de mercado.
Con esos lemas convocantes, tan “políticamente correctos”, obviamente que la protesta no tendría nada de peligroso para el Sistema ni para el gobierno. Muy lejos están los días en los que se pedía “que se vayan todos”.
Es cierto que algunos de los manifestantes protestaron en contra de la corrupción y de la inseguridad; cuestiones muy legítimas y concretas. Pero también hay que decir que esos problemas no tendrán solución si no se toca el fondo de la cuestión, es decir a la causa que potencia eso flagelos, que no es otra que el propio Sistema.
A todo esto resulta imprescindible analizar cual fue la postura de los nacionalistas. Pues bien algunos grupos, con bastante tino, se negaron a participar de la marcha; pero por otro lado hubo organizaciones que participaron de la misma con la esperanza de introducir entre los reclamos de la multitud alguna consigna nuestra.
Respecto a estos últimos, y tratando de no ser crueles o demasiado negativos, digamos que esta bueno que haya nacionalistas con ganas de hacerse oír y de actuar en política; sin embargo pensamos que se debería tener mas cuidado con el desgaste inútil, y sobretodo con ser funcionales al enemigo.
En lugar de entusiasmarse con una movilización inorganica, con planteamientos difusos y de seguro manipulada por intereses ajenos a los nuestros, lo que hay que hacer es construir un movimiento nacionalista fuerte, unido, con cuadros dirigenciales capaces, y preparar una masa critica propia que comprenda, acepte y apoye nuestros postulados.
Sin animo de entrar en disgresiones, pero viene al caso, digamos que otro cantar fue la exitosa defensa activa que se hizo hace unos días de la Catedral de Buenos Aires frente a las hordas abortistas y homosexuales que pretendieron profanarla. Para actos como ese, en donde están en claros los objetivos, y quienes están de un lado y del otro, no hay dudas que sí nos debemos movilizar todos los nacionalistas.
Pero para manifestaciones como la del 8N no vale la pena gastarse. Es mas participar en actos así es llevar agua a un molino ajeno, es dejarse manipular en una falsa dialéctica.
Hay que tener bien en claro que el objetivo no es sacar a los K para poner en su lugar a otros de su misma ralea, el objetivo es sacarnos de encima a este Régimen antinacional y anticristiano, que con el discurso democrático, derecho-humanista y progresista, nos ha entregado con las manos atadas a la usura internacional que nos saquea y nos degrada.
Para ello no hay otro camino que militar sin desmayos, y tener esperanza, pues que como dice José Hernández en el Martín Fierro: “tiene el gaucho que aguantar, hasta que se lo trague el hoyo, o hasta que venga algún criollo en esta tierra a mandar”… Si en esta oportunidad hacemos bien las cosas, tal vez ese criollo no se demore en llegar.
Dr. Edgardo Atilio Moreno
Lo primero que tenemos que decir es que lamentablemente la gente que se manifestó no tuvo en claro para que lo hizo. Algunos querían que Cristina se fuera, y otros solamente que cambiara algunos aspectos de su política. Ahora bien, ninguno tenía nada que ofrecer, ni nada que esperar de un gobierno inmutable en su perversidad.
Y si bien es evidente que el kirchnerismo tiene cada vez mas dificultades, y que la imagen de la presidenta esta cada vez mas deteriorada; sin embargo dentro de la oposición partidocratica no existe ninguna figura que pueda reemplazarla. Esto en realidad es un problema para el Sistema, pues debe descomprimir la situación sin caer en la ingobernabilidad. En otras palabras debe habilitarse alguna válvula de escape, sino la olla a presión explotará.
En ese sentido nada mejor para oxigenar al Sistema que una manifestación inorgánica, sin referentes individualizados y con una maraña de consignas difusas e inocuas. Eso fue justamente el 8N.
Y era inevitable que sea así, con una conducción anónima pero que se sabe integrada por operadores del PRO, del radicalismo, y del progresismo no kirchnerista; de ahí las consignas bajo las que se realizó, las cuales aludían a la defensa de la democracia, la constitución y la libertad de prensa y de mercado.
Con esos lemas convocantes, tan “políticamente correctos”, obviamente que la protesta no tendría nada de peligroso para el Sistema ni para el gobierno. Muy lejos están los días en los que se pedía “que se vayan todos”.
Es cierto que algunos de los manifestantes protestaron en contra de la corrupción y de la inseguridad; cuestiones muy legítimas y concretas. Pero también hay que decir que esos problemas no tendrán solución si no se toca el fondo de la cuestión, es decir a la causa que potencia eso flagelos, que no es otra que el propio Sistema.
A todo esto resulta imprescindible analizar cual fue la postura de los nacionalistas. Pues bien algunos grupos, con bastante tino, se negaron a participar de la marcha; pero por otro lado hubo organizaciones que participaron de la misma con la esperanza de introducir entre los reclamos de la multitud alguna consigna nuestra.
Respecto a estos últimos, y tratando de no ser crueles o demasiado negativos, digamos que esta bueno que haya nacionalistas con ganas de hacerse oír y de actuar en política; sin embargo pensamos que se debería tener mas cuidado con el desgaste inútil, y sobretodo con ser funcionales al enemigo.
En lugar de entusiasmarse con una movilización inorganica, con planteamientos difusos y de seguro manipulada por intereses ajenos a los nuestros, lo que hay que hacer es construir un movimiento nacionalista fuerte, unido, con cuadros dirigenciales capaces, y preparar una masa critica propia que comprenda, acepte y apoye nuestros postulados.
Sin animo de entrar en disgresiones, pero viene al caso, digamos que otro cantar fue la exitosa defensa activa que se hizo hace unos días de la Catedral de Buenos Aires frente a las hordas abortistas y homosexuales que pretendieron profanarla. Para actos como ese, en donde están en claros los objetivos, y quienes están de un lado y del otro, no hay dudas que sí nos debemos movilizar todos los nacionalistas.
Pero para manifestaciones como la del 8N no vale la pena gastarse. Es mas participar en actos así es llevar agua a un molino ajeno, es dejarse manipular en una falsa dialéctica.
Hay que tener bien en claro que el objetivo no es sacar a los K para poner en su lugar a otros de su misma ralea, el objetivo es sacarnos de encima a este Régimen antinacional y anticristiano, que con el discurso democrático, derecho-humanista y progresista, nos ha entregado con las manos atadas a la usura internacional que nos saquea y nos degrada.
Para ello no hay otro camino que militar sin desmayos, y tener esperanza, pues que como dice José Hernández en el Martín Fierro: “tiene el gaucho que aguantar, hasta que se lo trague el hoyo, o hasta que venga algún criollo en esta tierra a mandar”… Si en esta oportunidad hacemos bien las cosas, tal vez ese criollo no se demore en llegar.
Dr. Edgardo Atilio Moreno
miércoles, 7 de noviembre de 2012
MARCHA HOMOSEXUAL EN SANTIAGO
El pasado sabado 3 de noviembre se realizó en Santiago del Estero la quinta marcha del "orgullo gay".
Según los medios de comunicación, cerca de medio centenar de personas pertenecientes a la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros, participaron de la misma.
La caravana de marras transitó por las calles céntricas de nuestra ciudad con total desparpajo y al llegar al frente de la Catedral Basílica Nuestra Señora del Carmen, los manifestantes se acostaron en la calle mostrando carteles con leyendas que aludían al “orgullo” de ser gay y a la promoción de la homosexualidad.
Según lo declarado por uno de los organizadores de la marcha, el Sr/a Luis/a Paz, el gesto representó el pedido a la Iglesia Católica para que “no siga poniendo obstáculos al colectivo de gays a la hora de luchar por nuestros derechos”.
Ademas el activista afirmó que “es bastante difícil para nosotros poder hacer una actividad como ésta, porque tenemos una sociedad muy conservadora”.
Al parecer Paz cree que estamos en otras epocas menos "democraticas" -en las que no podían casarse o adoptar, entre otros beneficios-, y atrasa el discurso.
La realidad es que -hoy por hoy- no es para nada difícil manifestarse como homosexual y/o prostituirse como tal; todo lo contrario; dada la promoción que se hace de la contranatura desde el gobierno y desde los medios masivos de comunicación; el que quiera tener estas practicas antinaturales es incentivado a hacerlo, y como dice un chiste popular es posible que en un futuro no muy lejano esto sea obligatorio.
Por otro lado, tampoco creemos que la sociedad santiagueña sea “muy conservadora”; lo seria si entre otros factores, el clero católico no hubiera dejado de predicar las virtudes y la moral católica.
Prueba de que no exageramos es justamente el silencio absoluto de la jerarquía de la Iglesia ante este tipo de manifestaciones.
En fin, los homosexuales y compañía pueden quedarse tranquilos, que mientras los argentinos no recuperen el sentido común, podrán seguir de fiesta, gozando de derechos que no les corresponden.
Atilio Régulo
Según los medios de comunicación, cerca de medio centenar de personas pertenecientes a la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros, participaron de la misma.
La caravana de marras transitó por las calles céntricas de nuestra ciudad con total desparpajo y al llegar al frente de la Catedral Basílica Nuestra Señora del Carmen, los manifestantes se acostaron en la calle mostrando carteles con leyendas que aludían al “orgullo” de ser gay y a la promoción de la homosexualidad.
Según lo declarado por uno de los organizadores de la marcha, el Sr/a Luis/a Paz, el gesto representó el pedido a la Iglesia Católica para que “no siga poniendo obstáculos al colectivo de gays a la hora de luchar por nuestros derechos”.
Ademas el activista afirmó que “es bastante difícil para nosotros poder hacer una actividad como ésta, porque tenemos una sociedad muy conservadora”.
Al parecer Paz cree que estamos en otras epocas menos "democraticas" -en las que no podían casarse o adoptar, entre otros beneficios-, y atrasa el discurso.
La realidad es que -hoy por hoy- no es para nada difícil manifestarse como homosexual y/o prostituirse como tal; todo lo contrario; dada la promoción que se hace de la contranatura desde el gobierno y desde los medios masivos de comunicación; el que quiera tener estas practicas antinaturales es incentivado a hacerlo, y como dice un chiste popular es posible que en un futuro no muy lejano esto sea obligatorio.
Por otro lado, tampoco creemos que la sociedad santiagueña sea “muy conservadora”; lo seria si entre otros factores, el clero católico no hubiera dejado de predicar las virtudes y la moral católica.
Prueba de que no exageramos es justamente el silencio absoluto de la jerarquía de la Iglesia ante este tipo de manifestaciones.
En fin, los homosexuales y compañía pueden quedarse tranquilos, que mientras los argentinos no recuperen el sentido común, podrán seguir de fiesta, gozando de derechos que no les corresponden.
Atilio Régulo
domingo, 28 de octubre de 2012
LA DEUDA EXTERNA Y LA ABDICACIÓN DE LA SOBERANÍA
Por Alejandro Olmos Gaona
El embargo de la fragata libertad
por parte del fondo de inversión NML, uno de los tantos buitres que compraron
bonos de la deuda externa, demuestra la torpeza de los funcionarios
ministeriales que no previeron la posibilidad de esa medida preventiva, sabiendo
que todavía hay más de 11.000 millones de dólares de bonos en default, y que
cualquier tenedor puede afectar bienes de la Argentina que se encuentran en el
exterior, ya que el gobierno nacional, se ha negado reiteradamente a auditar la
deuda pública e impugnar los créditos fraudulentos, limitándose a acciones
defensivas inoficiosas.
La discusión sobre la procedencia
del embargo o su supuesta ilegalidad está ceñida a diversas disposiciones del
derecho internacional, muchas de las cuales pueden ser materia de diversas
interpretaciones a favor o en contra de la medida cautelar.
La Convención de las Naciones
Unidas sobre el derecho del Mar, establece en su artículo 95 la inmunidad de
los buques de guerra que se encuentren en alta mar, y genéricamente el artículo
32 de la misma determina la inmunidad de los buques, lo que una mirada
superficial mostraría como una norma relevante para que la fragata Libertad sea
desafectada y pueda continuar con su navegación. Pero ocurre que en esta
cuestión de las inmunidades, no existe una norma de derecho internacional
explicita que proteja estas embarcaciones, si el propio Estado no se ocupa de
su salvaguarda, o si renuncia a las inmunidades que podrían protegerla.
Los bonos que ejecutaron los
fondos buitres y que fueran emitidos a
partir del Plan Brady, en 1992 y durante la década del 90, tienen una clausula
explicita de renuncia del gobierno argentino a oponer la defensa de inmunidad
soberana. La renuncia del Estado argentino es total, y solo excluye las
reservas de libre disponibilidad de propiedad del Banco Central, los activos
existentes en la Argentina, y los bienes que se encuentran fuera del país
afectados a un servicio público esencial. En ningún caso se excluyó a los
buques comerciales o de guerra de esa renuncia a la inmunidad. Además y como
una evidencia más del sometimiento a los bancos extranjeros, el Estado se
sometió a la aplicación de la Ley de Inmunidades Soberanas de los Estados
Unidos y a la Ley de Inmunidad de Estado de Gran Bretaña de 1978, que admite la
procedencia de cualquier país de ser juzgado en esos territorios si declara que
los actos celebrados no son actos soberanos, sino comerciales y sujetos al
derecho privado. Además el Estado pactó que la renuncia a oponer la defensa de
inmunidad soberana era irrevocable no solo en el momento de la emisión de los
títulos, sino que continuaría vigente,
aunque alguna norma posterior así lo determinara.
Estos criterios lesivos para la
Nación continuaron invariablemente y fue así que cuando Néstor Kirchner emitió el primer decreto de
restructuración de la deuda pública en marzo de 2004, también renunció a oponer
la defensa de inmunidad soberana sobre “bienes del Estado Nacional” (Artículo 8
del Decreto 319). En una norma posterior, el decreto 1735 del 9 de diciembre,
resolvió excluir de la renuncia a la inmunidad a los bienes asignados al uso
militar. Cabe agregar que las renuncias a la inmunidad de nuestra soberanía,
contaron invariablemente con la conformidad de los distintos Procuradores del
Tesoro, que en sus dictámenes estimaron procedente la misma, llegándose al
extremo en el caso de los Bonos Brady, de que el dictamen firmado por el
Procurador le fue redactado íntegramente por los abogados de los bancos
acreedores (J.P. Morgan y Citibank)
Es bien sabido que para la
legislación anglosajona (Ghana es miembro del Commonwealth) los pactos entre
partes, están por encima de la ley y deben cumplirse, de acuerdo al principio
de la autonomía de la voluntad. En el caso de la deuda externa argentina, hay
una continuidad estructural en la renuncia a la inmunidad, ya que todos los
títulos emitidos a partir de 1976 tienen esa cláusula, que además se repite en
toda la instrumentación de las operaciones y está autorizada por los decretos
del Poder Ejecutivo Nacional.
La renuncia a la soberanía en
todas las emisiones de bonos públicos de la deuda externa, se completó con el
sometimiento sistemático a la prórroga de jurisdicción en favor de los
tribunales de Londres y de Nueva York, desconociendo la tradicional doctrina
argentina de que las controversias debían sustanciarse ante nuestros
tribunales. Esa lamentable declinación de nuestra potestad jurisdiccional
arrancó con la ley 20548, promulgada por el Presidente Perón en noviembre de
1973, y se explicitó definitivamente cuando la dictadura cívico-militar
modificó el artículo 1° del Código Procesal Civil y Comercial, por la cual se
permitió la prórroga de la jurisdicción a favor de jueces extranjeros. A partir
de allí siempre quedamos a merced de los jueces extranjeros que invariablemente
fallaron contra los derechos del país, como ocurriera en el conocido caso
Weltover en 1992.
Si no se abandonan estos
criterios de sometimiento, los mercados financieros, los fondos buitres y todos
los especuladores de deuda soberana continuarán haciendo de las suyas. Los
amparan títulos de deuda y decretos de gobiernos, que en esta política de
negociar el endeudamiento no vacilaron en comprometer la soberanía de la
República.
Tomado de: http://diariopregon.blogspot.com.ar/2012/10/la-deuda-externa-y-la-abdicacion-de-la.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed:+DiarioPregnDeLaPlata+%28DIARIO+PREG%C3%93N+DE+LA+PLATA%29
sábado, 20 de octubre de 2012
SERMON DEL P. ALBERTO EZCURRA SOBRE MALVINAS*
El deber de amar a la Patria
Desde la primera Misa por la Patria, en la cual rogamos de manera particular por los caídos en las Islas Malvinas y en el Atlántico Sur, este es el quinto aniversario de esta gloriosa fecha.
Rezar por la Patria; es un deber nuestro, como argentinos y también como católicos. Y es necesario señalarlo, porque a veces en algunos ambientes católicos encontramos quien piensa que el patriotismo, el amor a la Patria ferviente, el amor por las cosas de la Patria, el luchar por la Patria, el jugarse por la Patria, es algo, bueno como una idea fija de algunos, es el entusiasmo de algunos, es como si fuera la opción por un equipo de fútbol, o por un partido político, o todas esas cosas combinadas. No. Para nosotros como cristianos, como católicos, el amor a la Patria es un deber; es parte del mandamiento del Señor que nos manda amar a nuestros prójimos.
Y entre el prójimo tenemos que amar con mayor predilección a aquellos que están unidos a nosotros por lazos de sangre, de lengua, de religión, de cultura, de tradición, de historia. Y es un deber también como hijos: el mismo cuarto Mandamiento que nos manda amar a nuestros padres, nos manda también amar a nuestra Patria porque de los padres y de la Patria nosotros recibimos la vida. Y como estamos obligados a amar a nuestros padres, tenemos que amar también a nuestra Patria.
Se podría decir que un buen católico, que uno que cumpliera con todos los deberes de piedad pero que no amara a su familia, que no cumpliera sus obligaciones para con su familia, ciertamente que no sería un buen católico. Exactamente lo mismo podríamos decir de aquél que se llama católico y que a lo mejor se vuelca en manifestaciones exteriores de su Fe, pero no es capaz de amar a esta tierra en la cual Dios lo hizo nacer. A este rincón del mundo que se llama la República Argentina. Porque no nacimos aquí por casualidad, sino que fue la Providencia de Dios que quiso que viniéramos al mundo en este rincón del mundo y en este tiempo de la historia.
La Patria en el Magisterio
Ese deber de los católicos para con la Patria es algo que nos enseña toda la historia de la Iglesia, y de una manera particular, en la palabra del Papa en nuestros tiempos. De todos los Papas en el último siglo que nos exhortan a cumplir con ese deber. Son abundantes estas exhortaciones de los Pontífices donde hablan a los católicos del amor a la Patria y del sentido que la Patria tiene. Me voy a limitar simplemente a algunas citas, porque esto no es una conferencia y no quiero ser largo.
El Papa León XIII, el gran Papa de la Rerum Novarum, el que manifestó su preocupación por los trabajadores, amaba también a la Patria y nos enseña a amarla. Y dice la Encíclica que «el amor sobrenatural de la Iglesia y el amor natural a la Patria, son dos amores que proceden de un mismo principio eterno, porque la Causa y el Autor de la Iglesia y de la Patria es el mismo Dios. De lo cual se sigue que no puede darse contradicción entre estas dos obligaciones». Y el Papa San Pío X, el único Papa canonizado de este siglo, decía a un grupo de peregrinos en Roma: «Sí, es digna no sólo de amor sino de predilección la Patria, cuyo nombre sagrado despierta en nuestro espíritu los más queridos recuerdos y hace estremecerse todas las fibras de vuestra alma. Esta tierra común que habéis tenido por cuna, a la que os vinculan los lazos de la sangre, y esa otra comunidad aún más noble de los afectos y las tradiciones. Si el catolicismo fuera enemigo de la Patria, no sería una religión divina». Palabras del Papa San Pío X.
El gran Pontífice Pio XII escribía: «Existe un orden establecido por Dios, según el cual se debe amar más intensamente y se debe ayudar preferentemente a aquellos que están unidos a nosotros por especiales vínculos. El Divino Maestro en persona dio ejemplo de esta manera de obrar, amando con especial amor a su tierra y llorando tristemente a causa d la inminente ruina de la ciudad santa».
Y el Papa Juan Pablo II, que nos visitara hace cinco años, en los momentos difíciles de la Patria, dice en una alocución a los Obispos argentinos: «La universalidad, dimensión esencial en el pueblo de Dios, no se opone al patriotismo ni entra en conflicto con él. Al contrario, lo integra, reforzando en el mismo los valores que tiene, sobre todo el amor a la propia Patria, llevado si es necesario hasta el sacrificio». Pensemos un poco en estas palabras. Pensémoslas y cuando dentro de pocos días tengamos la gracia de que el Santo Padre vuelva a pisar el suelo argentino, veremos que su primer gesto será arrodillarse y besar el suelo de la tierra patria. Sólo alguien como el Papa, que ama profundamente a su patria, a su nación polaca, a aquella patria que tiene mil años de historia, de sufrimiento, de martirio, pero mil años de fidelidad a Cristo, sólo quien ama profundamente a su Patria, es capaz también de tener ese amor y ese respeto por las patrias de los otros.
Malvinas: gesta patriótica
Pero el Santo Padre nos habla de ese amor llevado si es necesario hasta el sacrificio. Dar la vida por la Patria. Y esto nos hace pensar que en esta Misa por la Patria rogamos de una manera especial por aquellos que hace cinco años entregaron su vida por la Patria. Y a ellos podemos referir también, a su gesto, a su heroísmo, a su sacrificio, aquellas palabras de Cristo: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos».
Es fácil amar a la Patria en los discursos, es fácil amar a la Patria con la boca, con la lengua, con las palabras. Es fácil amar a la Patria con promesas, con declamaciones, pero el ejemplo que nos dieron estos héroes del Atlántico Sur fue el amor a la Patria llevado hasta la entrega de lo más grande que el hombre puede tener en el orden natural, hasta la entrega de la vida. Y por eso mismo, porque dieron la vida en ese amor gigante de la Patria, podemos decir que su sacrificio no fue inútil. Y lo podemos decir aunque quieran a toda costa convencernos de que así fue. Aunque este 2 de Abril no se celebre con festejos oficiales, lo celebran las Fuerzas Armadas y lo celebran muchos patriotas en muchos rincones del país, pero hay un silencio sobre eso. Y de tal manera se lo ha querido oscurecer o tapar, que llegaron a sacar del calendario escolar la fecha del 10 de junio de la cual nadie se acordaba y la hicieron feriado para que no lo fuera el 2 de Abril, para que nos olvidemos de aquellos que pasó aquí en la Argentina.
Por más que se quiera desmalvinizar el espíritu de los argentinos, no se podrá, porque el espíritu de Malvinas es un espíritu patriótico que no transa con la mentira, que no transa con la injusticia, que no transa con aquellos que son enemigos de la Patria desde afuera o desde adentro, enemigos del cuerpo de la Patria o enemigos del alma de la Patria. Porque es espíritu de heroísmo y de coraje, y entonces ese espíritu molesta a los entreguistas, molesta a los cobardes; ese espíritu molesta a aquellos que son cómplices de la presencia del extranjero en nuestra Patria, a aquellos que son cómplices de que estemos sujetos al imperialismo internacional del dinero; a aquellos que prefieren la cobardía, la mentira de las asambleas, de los parlamentos internacionales, al gesto claro, al gesto heroico. Entonces nos dicen que eso fue una locura, un gesto inútil, un sacrificio vano. No es cierto; no existe un sacrificio inútil cuando ese sacrificio ha sido hecho por una causa grande. No existe un sacrificio inútil. Aquí se dijo, al comienzo de esta Misa que ante Dios no hay héroes anónimos, ante Dios no existe el soldado desconocido. Ante Dios cada uno de los que han dado su vida por una causa grande, tiene nombre y apellido y tiene un lugar en el premio de Dios.
Lo mismo podemos decir que para Dios no existen sacrificios inútiles y son también palabras de la Escritura Santa: «La semilla que no cae en la tierra y muere, no da fruto». Y esto vale para cada uno de nosotros que tenemos que morir al pecado, que tenemos que morir a nuestras inmundicias, a nuestras concupiscencias, a nuestras cobardías. Pero eso vale también para la Nación: no se construye la grandeza de una Nación si no es por el sacrificio. Y ese sacrificio no es inútil, porque así como la semilla que cae en tierra produce mucho fruto y se multiplica en tantas y en nuevas semillas, así también los que entregan su vida por una causa grande son semillas que hacen crecer esa causa.
Los héroes edifican la Patria
Lo decía Tertuliano en los primeros siglos de la Iglesia, cuando el Imperio Romano perseguía a los cristianos y los arrojaba a las fieras y los crucificaba: «La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos». Y esos cristianos perseguidos, escondidos en las Catacumbas, aparentemente derrotados, fueron la semilla que permitió que la Iglesia de Cristo conquistara el Imperio y conquistara Europa y se extendiera por todo el mundo.
Y lo mismo podemos decir si miramos hacia la Guerra de las Malvinas: los cuerpos de nuestros soldados que se pudren en la turba de las Malvinas, los cuerpos de nuestros pilotos de la Fuerza Aérea que están en los mares helados del Sur, son semilla sembrada que un día, cueste lo que cueste y tenga que pasar el tiempo que tenga que pasar -la vida de las naciones se mide por escalas muy distintas de la vida de los hombres-, esas semillas un día van a fructificar en una Patria nueva, van a fructificar en una Patria distinta, van a fructificar en aquella Patria por la cual se sacrificaron. En aquella Patria a la cual entregaron su vida. El ejemplo de coraje y de heroísmo no lo podemos olvidar. Tenemos que ser fieles, es un compromiso para los estamos vivos, es algo que no tenemos derecho a olvidar, es algo que tenemos que enseñar a nuestros hijos. A los niños se los educa enseñándoles los grandes principios, pero sobre todo se educa a los niños poniéndoles delante de la vista el ejemplo. El ejemplo de los santos y el ejemplo de los héroes. Y de esa manera, alimentada por el ejemplo vivo de los santos y de los héroes que son capaces de encarnar el ideal de Dios y el ideal de la Patria, así entonces van a crecer niños argentinos cristianos, con ese ejemplo.
No podemos olvidar ese sacrificio. Sacrificio de los combatientes silencioso y oculto. Tantas anécdotas recuerdo… Yo tuve que atender de cerca -trabajo, digamos así-, ser respaldo en retaguardia, de las familias de nuestros pilotos que combatieron en el Sur, en la Brigada Aérea de Paraná. Y me tocó una de las tareas más dolorosas de la guerra, que era ir a llevar a las viudas la noticia de que el marido había caído en el Sur. Recuerdo una de ellas, que su esposo fue voluntariamente a una misión que no le correspondía, después del primer impacto, recobró la serenidad, se sentó y nos dijo: «Tengo que ser fuerte y tengo que pensar n mis hijos y en mi país. Tengo que mirar adelante».
Y recuerdo también en una reunión con las esposas de una serie de combatientes, donde salió el tema -habíamos rezado el Rosario- y una de ellas pregunta: « ¿Y qué les decimos a nuestros hijos?». Y allí, conversando salieron cosas tan hermosas… Y una de ellas dijo: «Mi hija el otro día -tenía cinco años- me preguntó: ¿Papá cuándo vuelve? Yo le dije: Papá está peleando en el Sur para defender las Malvinas que nos han robado los ingleses; vos tenés que rezar a Jesús todos los días para que él vuelva. Pero si no vuelve es porque Dios lo necesita».
Y cuando tuve que viajar a una base del Sur, ella estaba en cama con peligro de pérdidas -perdió un hijo-; la fui a ver y le pregunté qué quería que le dijera al esposo que estaba combatiendo en el Sur. Me dice: «Dígale cómo está mi situación, pero dígale también que no vuelva, que cumpla con su deber, que ya lo hemos hablado».
¿Puede ser inútil todo eso? No puede ser inútil. No podemos olvidar que esta Argentina lamentablemente acostumbrada a arrastrarse en la mediocridad, en el «no te metás», en la entrega, que en un momento tuvo un gesto heroico, y que ese gesto heroico fue compartido por todo un pueblo, sin distinción de banderías; por todos aquellos que se sentían argentinos; y que ese gesto heroico fue acompañado por todas aquellas naciones a las cuales nos unen lazos de religión, d sangre, de tradición y de idioma. A esta América nuestra como dice Rubén Darío «que tiene sangre hispánica y que aún reza a Jesucristo y que aún habla el español». No podemos olvidarlo. No podemos olvidar el mensaje de aquellos héroes que se expresa por ejemplo en la carta del Teniente Roberto Estévez, muerto en combate en Puerto Darwin:
«Querido Papá: cuando recibas esta carta ya estaré rindiendo cuenta de mis acciones a Dios Nuestro Señor. Él que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto, que muera en el cumplimiento de mi misión. Pero fijate vos qué misión, ¿no es cierto? ¿Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas todos destinados a recuperar las Islas Malvinas y a restaurar en ellas nuestra soberanía? Dios que es un Padre generoso ha querido que éste su hijo totalmente carente de méritos viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria. Lo único que a todos quiero pedirles es: 1° que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo; 2° que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza; y muy importante, que recen por mí. Papá, hay cosas que un día cualquiera no se dicen entre hombres, pero que hoy debo decírtelas. Gracias por tenerte como modelo de bien nacido. Gracias por creer en el honor. Gracias por tener tu apellido. Gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española. Gracias por ser soldado. Gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar. Hasta el reencuentro si Dios lo permite. Un fuerte abrazo. ¡Dios y Patria o muerte!. ROBERTO.
Y la interrogación última que nos deja el 1er. Teniente de la Fuerza Aérea Jorge Daniel Vázquez, escrita el 19 de mayo de 1982, once días antes de su muerte heroica en el ataque al Invencible, en la carta a un compañero: «Ruego a Dios realmente para que todo esto no caiga en el olvido y sirva para que cada muerte nos haga recapacitar. Sin duda que estoy motivado para decir esto y lo digo yo y todos los que estamos aquí. Realmente sufriría mucho si esto no llegase a servir para nada».
No traicionar su legado
Ese es el mensaje de los que entregaron su vida. Y ese mensaje está dirigido a nosotros, a los que todavía vivimos en el suelo de esta Patria. Y ese mensaje significa para nosotros un deber, una obligación todo un compromiso. Nosotros no podemos traicionar, no podemos olvidar estas palabras. Nosotros no podemos olvidar el sacrificio ni la sangre derramada. La Patria, que es de aquellos que han muerto y la entregaron en nuestras manos nosotros tendremos que entregarles un día a nuestros hijos una Patria de veras y no una colonia. Una Patria cristiana y no una Patria destruida por el ateísmo "sin Dios y sin Patria "de los marxistas. Tendremos que entregarles una Patria mejor y una Patria limpia en el cuerpo y en el alma. Por eso nos reunimos aquí para rezar. Para encontrar junto al altar, en la Palabra de Dios, en el Cuerpo de Cristo, la fuerza para luchar por nuestra Patria.
Y terminemos mirando lo que escuchábamos en la primera lectura: cuando el pueblo de Israel en el desierto se olvida de Dios y se pone a adorar el becerro de oro. Dios dice que «este pueblo es de dura cerviz y que su ira se va a encender contra ellos hasta consumirlo». Y entonces Moisés se coloca delante de Dios con los brazos en cruz para pedirle que tenga misericordia de ese pueblo. « ¿Por qué Señor se va a encender tu ira contra tu pueblo? Aleja el incendio de tu ira. Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tu servidor. Acuérdate de tus promesas». Esa es la oración que podemos levantar hasta el Señor: «Señor, hay muchos motivos para que estés enojado con este pueblo, porque en esta Patria que nació cristiana, porque en esta Patria que lleva en su Bandera los colores del manto de la Virgen, son muchos los que se olvidan de ese origen, son muchos los que vuelven las espaldas a Dios y vuelven las espaldas a Cristo. Son muchos incluso los que blasfeman y ensucian las cosas más nobles y más santas. Señor, a pesar de eso, a pesar de que en esta Patria reina la mentira, a pesar de todas las traiciones y las cobardías y las injusticias, a pesar de que Cristo ha sido expulsado de la escuela y que en la Universidad vuelve penetrar el marxismo, a pesar de la inmundicia que corrompe nuestra cultura, a pesar de que se quiere destruir a la familia, a pesar de que no se valora el trabajo de los argentinos, sino la especulación, la usura, los intereses internacionales, a pesar de todo Señor, acuérdate de nosotros. Señor ten piedad de esta Patria. No mires nuestros pecados ni nuestras debilidades, Señor, sino el sacrificio de aquellos que amaron a la Patria y de aquellos que te amaron. Señor, acuérdate de esta Patria donde tu Madre un día en su imagen de la Virgen de Luján quiso detener milagrosamente las carretas para quedarse en ella y para ser nuestra Madre del Cielo».
Que por medio de la Virgen de Luján, por medio de nuestra Madre del Cielo, se eleve la oración por los muertos y por la Patria hacia Dios Nuestro Señor.
*MISA POR LA PATRIA. Sermón pronunciado en Sn Rafael, Mendoza, en la Parroquia Nuestra Señora de Luján, el 2 de Abril de 1987. Cf. Ezcurra Alberto, “Sermones Patrióticos”, Cruz y Fierro Editores, Bs. As., 1995, pp 83 a 94.
Desde la primera Misa por la Patria, en la cual rogamos de manera particular por los caídos en las Islas Malvinas y en el Atlántico Sur, este es el quinto aniversario de esta gloriosa fecha.
Rezar por la Patria; es un deber nuestro, como argentinos y también como católicos. Y es necesario señalarlo, porque a veces en algunos ambientes católicos encontramos quien piensa que el patriotismo, el amor a la Patria ferviente, el amor por las cosas de la Patria, el luchar por la Patria, el jugarse por la Patria, es algo, bueno como una idea fija de algunos, es el entusiasmo de algunos, es como si fuera la opción por un equipo de fútbol, o por un partido político, o todas esas cosas combinadas. No. Para nosotros como cristianos, como católicos, el amor a la Patria es un deber; es parte del mandamiento del Señor que nos manda amar a nuestros prójimos.
Y entre el prójimo tenemos que amar con mayor predilección a aquellos que están unidos a nosotros por lazos de sangre, de lengua, de religión, de cultura, de tradición, de historia. Y es un deber también como hijos: el mismo cuarto Mandamiento que nos manda amar a nuestros padres, nos manda también amar a nuestra Patria porque de los padres y de la Patria nosotros recibimos la vida. Y como estamos obligados a amar a nuestros padres, tenemos que amar también a nuestra Patria.
Se podría decir que un buen católico, que uno que cumpliera con todos los deberes de piedad pero que no amara a su familia, que no cumpliera sus obligaciones para con su familia, ciertamente que no sería un buen católico. Exactamente lo mismo podríamos decir de aquél que se llama católico y que a lo mejor se vuelca en manifestaciones exteriores de su Fe, pero no es capaz de amar a esta tierra en la cual Dios lo hizo nacer. A este rincón del mundo que se llama la República Argentina. Porque no nacimos aquí por casualidad, sino que fue la Providencia de Dios que quiso que viniéramos al mundo en este rincón del mundo y en este tiempo de la historia.
La Patria en el Magisterio
Ese deber de los católicos para con la Patria es algo que nos enseña toda la historia de la Iglesia, y de una manera particular, en la palabra del Papa en nuestros tiempos. De todos los Papas en el último siglo que nos exhortan a cumplir con ese deber. Son abundantes estas exhortaciones de los Pontífices donde hablan a los católicos del amor a la Patria y del sentido que la Patria tiene. Me voy a limitar simplemente a algunas citas, porque esto no es una conferencia y no quiero ser largo.
El Papa León XIII, el gran Papa de la Rerum Novarum, el que manifestó su preocupación por los trabajadores, amaba también a la Patria y nos enseña a amarla. Y dice la Encíclica que «el amor sobrenatural de la Iglesia y el amor natural a la Patria, son dos amores que proceden de un mismo principio eterno, porque la Causa y el Autor de la Iglesia y de la Patria es el mismo Dios. De lo cual se sigue que no puede darse contradicción entre estas dos obligaciones». Y el Papa San Pío X, el único Papa canonizado de este siglo, decía a un grupo de peregrinos en Roma: «Sí, es digna no sólo de amor sino de predilección la Patria, cuyo nombre sagrado despierta en nuestro espíritu los más queridos recuerdos y hace estremecerse todas las fibras de vuestra alma. Esta tierra común que habéis tenido por cuna, a la que os vinculan los lazos de la sangre, y esa otra comunidad aún más noble de los afectos y las tradiciones. Si el catolicismo fuera enemigo de la Patria, no sería una religión divina». Palabras del Papa San Pío X.
El gran Pontífice Pio XII escribía: «Existe un orden establecido por Dios, según el cual se debe amar más intensamente y se debe ayudar preferentemente a aquellos que están unidos a nosotros por especiales vínculos. El Divino Maestro en persona dio ejemplo de esta manera de obrar, amando con especial amor a su tierra y llorando tristemente a causa d la inminente ruina de la ciudad santa».
Y el Papa Juan Pablo II, que nos visitara hace cinco años, en los momentos difíciles de la Patria, dice en una alocución a los Obispos argentinos: «La universalidad, dimensión esencial en el pueblo de Dios, no se opone al patriotismo ni entra en conflicto con él. Al contrario, lo integra, reforzando en el mismo los valores que tiene, sobre todo el amor a la propia Patria, llevado si es necesario hasta el sacrificio». Pensemos un poco en estas palabras. Pensémoslas y cuando dentro de pocos días tengamos la gracia de que el Santo Padre vuelva a pisar el suelo argentino, veremos que su primer gesto será arrodillarse y besar el suelo de la tierra patria. Sólo alguien como el Papa, que ama profundamente a su patria, a su nación polaca, a aquella patria que tiene mil años de historia, de sufrimiento, de martirio, pero mil años de fidelidad a Cristo, sólo quien ama profundamente a su Patria, es capaz también de tener ese amor y ese respeto por las patrias de los otros.
Malvinas: gesta patriótica
Pero el Santo Padre nos habla de ese amor llevado si es necesario hasta el sacrificio. Dar la vida por la Patria. Y esto nos hace pensar que en esta Misa por la Patria rogamos de una manera especial por aquellos que hace cinco años entregaron su vida por la Patria. Y a ellos podemos referir también, a su gesto, a su heroísmo, a su sacrificio, aquellas palabras de Cristo: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos».
Es fácil amar a la Patria en los discursos, es fácil amar a la Patria con la boca, con la lengua, con las palabras. Es fácil amar a la Patria con promesas, con declamaciones, pero el ejemplo que nos dieron estos héroes del Atlántico Sur fue el amor a la Patria llevado hasta la entrega de lo más grande que el hombre puede tener en el orden natural, hasta la entrega de la vida. Y por eso mismo, porque dieron la vida en ese amor gigante de la Patria, podemos decir que su sacrificio no fue inútil. Y lo podemos decir aunque quieran a toda costa convencernos de que así fue. Aunque este 2 de Abril no se celebre con festejos oficiales, lo celebran las Fuerzas Armadas y lo celebran muchos patriotas en muchos rincones del país, pero hay un silencio sobre eso. Y de tal manera se lo ha querido oscurecer o tapar, que llegaron a sacar del calendario escolar la fecha del 10 de junio de la cual nadie se acordaba y la hicieron feriado para que no lo fuera el 2 de Abril, para que nos olvidemos de aquellos que pasó aquí en la Argentina.
Por más que se quiera desmalvinizar el espíritu de los argentinos, no se podrá, porque el espíritu de Malvinas es un espíritu patriótico que no transa con la mentira, que no transa con la injusticia, que no transa con aquellos que son enemigos de la Patria desde afuera o desde adentro, enemigos del cuerpo de la Patria o enemigos del alma de la Patria. Porque es espíritu de heroísmo y de coraje, y entonces ese espíritu molesta a los entreguistas, molesta a los cobardes; ese espíritu molesta a aquellos que son cómplices de la presencia del extranjero en nuestra Patria, a aquellos que son cómplices de que estemos sujetos al imperialismo internacional del dinero; a aquellos que prefieren la cobardía, la mentira de las asambleas, de los parlamentos internacionales, al gesto claro, al gesto heroico. Entonces nos dicen que eso fue una locura, un gesto inútil, un sacrificio vano. No es cierto; no existe un sacrificio inútil cuando ese sacrificio ha sido hecho por una causa grande. No existe un sacrificio inútil. Aquí se dijo, al comienzo de esta Misa que ante Dios no hay héroes anónimos, ante Dios no existe el soldado desconocido. Ante Dios cada uno de los que han dado su vida por una causa grande, tiene nombre y apellido y tiene un lugar en el premio de Dios.
Lo mismo podemos decir que para Dios no existen sacrificios inútiles y son también palabras de la Escritura Santa: «La semilla que no cae en la tierra y muere, no da fruto». Y esto vale para cada uno de nosotros que tenemos que morir al pecado, que tenemos que morir a nuestras inmundicias, a nuestras concupiscencias, a nuestras cobardías. Pero eso vale también para la Nación: no se construye la grandeza de una Nación si no es por el sacrificio. Y ese sacrificio no es inútil, porque así como la semilla que cae en tierra produce mucho fruto y se multiplica en tantas y en nuevas semillas, así también los que entregan su vida por una causa grande son semillas que hacen crecer esa causa.
Los héroes edifican la Patria
Lo decía Tertuliano en los primeros siglos de la Iglesia, cuando el Imperio Romano perseguía a los cristianos y los arrojaba a las fieras y los crucificaba: «La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos». Y esos cristianos perseguidos, escondidos en las Catacumbas, aparentemente derrotados, fueron la semilla que permitió que la Iglesia de Cristo conquistara el Imperio y conquistara Europa y se extendiera por todo el mundo.
Y lo mismo podemos decir si miramos hacia la Guerra de las Malvinas: los cuerpos de nuestros soldados que se pudren en la turba de las Malvinas, los cuerpos de nuestros pilotos de la Fuerza Aérea que están en los mares helados del Sur, son semilla sembrada que un día, cueste lo que cueste y tenga que pasar el tiempo que tenga que pasar -la vida de las naciones se mide por escalas muy distintas de la vida de los hombres-, esas semillas un día van a fructificar en una Patria nueva, van a fructificar en una Patria distinta, van a fructificar en aquella Patria por la cual se sacrificaron. En aquella Patria a la cual entregaron su vida. El ejemplo de coraje y de heroísmo no lo podemos olvidar. Tenemos que ser fieles, es un compromiso para los estamos vivos, es algo que no tenemos derecho a olvidar, es algo que tenemos que enseñar a nuestros hijos. A los niños se los educa enseñándoles los grandes principios, pero sobre todo se educa a los niños poniéndoles delante de la vista el ejemplo. El ejemplo de los santos y el ejemplo de los héroes. Y de esa manera, alimentada por el ejemplo vivo de los santos y de los héroes que son capaces de encarnar el ideal de Dios y el ideal de la Patria, así entonces van a crecer niños argentinos cristianos, con ese ejemplo.
No podemos olvidar ese sacrificio. Sacrificio de los combatientes silencioso y oculto. Tantas anécdotas recuerdo… Yo tuve que atender de cerca -trabajo, digamos así-, ser respaldo en retaguardia, de las familias de nuestros pilotos que combatieron en el Sur, en la Brigada Aérea de Paraná. Y me tocó una de las tareas más dolorosas de la guerra, que era ir a llevar a las viudas la noticia de que el marido había caído en el Sur. Recuerdo una de ellas, que su esposo fue voluntariamente a una misión que no le correspondía, después del primer impacto, recobró la serenidad, se sentó y nos dijo: «Tengo que ser fuerte y tengo que pensar n mis hijos y en mi país. Tengo que mirar adelante».
Y recuerdo también en una reunión con las esposas de una serie de combatientes, donde salió el tema -habíamos rezado el Rosario- y una de ellas pregunta: « ¿Y qué les decimos a nuestros hijos?». Y allí, conversando salieron cosas tan hermosas… Y una de ellas dijo: «Mi hija el otro día -tenía cinco años- me preguntó: ¿Papá cuándo vuelve? Yo le dije: Papá está peleando en el Sur para defender las Malvinas que nos han robado los ingleses; vos tenés que rezar a Jesús todos los días para que él vuelva. Pero si no vuelve es porque Dios lo necesita».
Y cuando tuve que viajar a una base del Sur, ella estaba en cama con peligro de pérdidas -perdió un hijo-; la fui a ver y le pregunté qué quería que le dijera al esposo que estaba combatiendo en el Sur. Me dice: «Dígale cómo está mi situación, pero dígale también que no vuelva, que cumpla con su deber, que ya lo hemos hablado».
¿Puede ser inútil todo eso? No puede ser inútil. No podemos olvidar que esta Argentina lamentablemente acostumbrada a arrastrarse en la mediocridad, en el «no te metás», en la entrega, que en un momento tuvo un gesto heroico, y que ese gesto heroico fue compartido por todo un pueblo, sin distinción de banderías; por todos aquellos que se sentían argentinos; y que ese gesto heroico fue acompañado por todas aquellas naciones a las cuales nos unen lazos de religión, d sangre, de tradición y de idioma. A esta América nuestra como dice Rubén Darío «que tiene sangre hispánica y que aún reza a Jesucristo y que aún habla el español». No podemos olvidarlo. No podemos olvidar el mensaje de aquellos héroes que se expresa por ejemplo en la carta del Teniente Roberto Estévez, muerto en combate en Puerto Darwin:
«Querido Papá: cuando recibas esta carta ya estaré rindiendo cuenta de mis acciones a Dios Nuestro Señor. Él que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto, que muera en el cumplimiento de mi misión. Pero fijate vos qué misión, ¿no es cierto? ¿Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas todos destinados a recuperar las Islas Malvinas y a restaurar en ellas nuestra soberanía? Dios que es un Padre generoso ha querido que éste su hijo totalmente carente de méritos viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria. Lo único que a todos quiero pedirles es: 1° que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo; 2° que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza; y muy importante, que recen por mí. Papá, hay cosas que un día cualquiera no se dicen entre hombres, pero que hoy debo decírtelas. Gracias por tenerte como modelo de bien nacido. Gracias por creer en el honor. Gracias por tener tu apellido. Gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española. Gracias por ser soldado. Gracias a Dios por ser como soy y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar. Hasta el reencuentro si Dios lo permite. Un fuerte abrazo. ¡Dios y Patria o muerte!. ROBERTO.
Y la interrogación última que nos deja el 1er. Teniente de la Fuerza Aérea Jorge Daniel Vázquez, escrita el 19 de mayo de 1982, once días antes de su muerte heroica en el ataque al Invencible, en la carta a un compañero: «Ruego a Dios realmente para que todo esto no caiga en el olvido y sirva para que cada muerte nos haga recapacitar. Sin duda que estoy motivado para decir esto y lo digo yo y todos los que estamos aquí. Realmente sufriría mucho si esto no llegase a servir para nada».
No traicionar su legado
Ese es el mensaje de los que entregaron su vida. Y ese mensaje está dirigido a nosotros, a los que todavía vivimos en el suelo de esta Patria. Y ese mensaje significa para nosotros un deber, una obligación todo un compromiso. Nosotros no podemos traicionar, no podemos olvidar estas palabras. Nosotros no podemos olvidar el sacrificio ni la sangre derramada. La Patria, que es de aquellos que han muerto y la entregaron en nuestras manos nosotros tendremos que entregarles un día a nuestros hijos una Patria de veras y no una colonia. Una Patria cristiana y no una Patria destruida por el ateísmo "sin Dios y sin Patria "de los marxistas. Tendremos que entregarles una Patria mejor y una Patria limpia en el cuerpo y en el alma. Por eso nos reunimos aquí para rezar. Para encontrar junto al altar, en la Palabra de Dios, en el Cuerpo de Cristo, la fuerza para luchar por nuestra Patria.
Y terminemos mirando lo que escuchábamos en la primera lectura: cuando el pueblo de Israel en el desierto se olvida de Dios y se pone a adorar el becerro de oro. Dios dice que «este pueblo es de dura cerviz y que su ira se va a encender contra ellos hasta consumirlo». Y entonces Moisés se coloca delante de Dios con los brazos en cruz para pedirle que tenga misericordia de ese pueblo. « ¿Por qué Señor se va a encender tu ira contra tu pueblo? Aleja el incendio de tu ira. Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tu servidor. Acuérdate de tus promesas». Esa es la oración que podemos levantar hasta el Señor: «Señor, hay muchos motivos para que estés enojado con este pueblo, porque en esta Patria que nació cristiana, porque en esta Patria que lleva en su Bandera los colores del manto de la Virgen, son muchos los que se olvidan de ese origen, son muchos los que vuelven las espaldas a Dios y vuelven las espaldas a Cristo. Son muchos incluso los que blasfeman y ensucian las cosas más nobles y más santas. Señor, a pesar de eso, a pesar de que en esta Patria reina la mentira, a pesar de todas las traiciones y las cobardías y las injusticias, a pesar de que Cristo ha sido expulsado de la escuela y que en la Universidad vuelve penetrar el marxismo, a pesar de la inmundicia que corrompe nuestra cultura, a pesar de que se quiere destruir a la familia, a pesar de que no se valora el trabajo de los argentinos, sino la especulación, la usura, los intereses internacionales, a pesar de todo Señor, acuérdate de nosotros. Señor ten piedad de esta Patria. No mires nuestros pecados ni nuestras debilidades, Señor, sino el sacrificio de aquellos que amaron a la Patria y de aquellos que te amaron. Señor, acuérdate de esta Patria donde tu Madre un día en su imagen de la Virgen de Luján quiso detener milagrosamente las carretas para quedarse en ella y para ser nuestra Madre del Cielo».
Que por medio de la Virgen de Luján, por medio de nuestra Madre del Cielo, se eleve la oración por los muertos y por la Patria hacia Dios Nuestro Señor.
*MISA POR LA PATRIA. Sermón pronunciado en Sn Rafael, Mendoza, en la Parroquia Nuestra Señora de Luján, el 2 de Abril de 1987. Cf. Ezcurra Alberto, “Sermones Patrióticos”, Cruz y Fierro Editores, Bs. As., 1995, pp 83 a 94.
domingo, 7 de octubre de 2012
QUIÉNES ROMPIERON LAS CADENAS DE MANDO
Por Carlos Manuel Acuña
En Semana Santa de 1987 y el 3 de diciembre de 1990, la naturaleza, el alcance y el desarrollo de las crisis militares producidas en ambas oportunidades, fueron totalmente diferentes a la actual situación derivada de los planteos efectuados por las Fuerzas de Seguridad (Prefectura Naval Argentina y Gendarmería Nacional), si bien tanto en aquellos años como ahora jamás estuvo presente la idea de un "golpe militar" o en peligro la democracia, como bien lo sostuvo la Cámara Federal en lo Penal que condenó a los "últimos carapintadas" en 1991. Pero ciertamente, también en todos los casos, se rompió la "cadena de mandos".
Previo a los acontecimientos de Semana Santa fueron los generales quienes en realidad rompieron la cadena mandos al no cumplir con sus responsabilidades, dejando a la buena de Dios a sus subordinados frente al embate de una justicia que intentó entonces lo que logró ahora. Como consecuencia de esa claudicación, un Teniente Coronel (Aldo Rico) materializa con su actitud la ruptura de esa cadena.
En el levantamiento del 3 de diciembre de 1990, la causa fue la complicidad de los altos mandos (Balza y Cia.) con el "menemato", para profundizar el proceso de deterioro y destrucción de las Fuerzas Armadas, como lo denunció el Coronel Mohamed A. Seineldín (jefe de la rebelión) durante el juicio que lo condenó a cadena perpetua. En esta oportunidad también se rompió la cadena de mandos.
Además en ambos episodios fueron oficiales superiores, jefes y oficiales subalternos los que hicieron sentir su reclamo y se pusieron al frente, acompañados por los suboficiales que se sintieron representados genuinamente por aquéllos.
Hoy en la Prefectura y la Gendarmería no sucede lo mismo. La causa es otra: salarial, lo que no le quita dignidad, ya que con los magros salarios percibidos mal pueden sostener a sus familias y desempeñarse como corresponde en sus funciones profesionales. Si se consiguen los aumentos pretendidos, los oficiales van a tener que agradecerles de por vida a los valientes suboficiales de ambas fuerzas de seguridad. Los verdaderos mandos en estos casos, aunque protocolar u oficialmente se disimule, son los que hicieron sentir su voz y se pusieron a la cabeza de los reclamos. Triste realidad. Ruptura de cadena de mandos de difícil solución.
En estos días de zozobra e incertidumbre escuchamos políticos y periodistas temerosos y preocupados por un posible "golpe de estado". Como en los '80, nada de eso persiguen estas situaciones críticas generadas por los uniformados. Preocúpense, al igual que el resto de la ciudadanía, por lo que puede pasar si los reclamos no son satisfechos el día martes como aseguró el ministerio de seguridad, o si a los suboficiales los siguen "ninguneando" desde dicha cartera política, como la no concurrencia de funcionarios a la reunión prevista para hoy, viernes a la tarde, con los representantes de los prefectos y gendarmes. La ausencia anticipa, en buena medida, cual será la estrategia de un gobierno preocupado.
¿Qué puede ocurrir? No lo sabemos, pero al menos existen tres posibilidades:
1. Que los prefectos y gendarmes admitan su fracaso, se desinfle el conflicto y vuelvan a sus actividades normales.
2. Que mantengan su actual actitud, lo que ocasionará un natural y progresivo desgaste que terminará, posiblemente, como señalamos en 1.
3. Que se escale el conflicto.
En este último caso, ¿cómo sería?, no lo sabemos. No podemos afirmar nada sobre la forma en que evolucionaría la crisis. Acaso, ¿pasarán a autoacuartelarse?, ¿abandonarán el servicio de seguridad que prestan, hoy disminuido, para el jolgorio y algarabía de los delincuentes?, ¿subirán la apuesta?, ¿habrá más oficiales superiores escupidos y golpeados como hemos visto por TV durante estas jornadas de tensión en el edificio Guardacostas? Las dudas carcomen a los analistas pero mucho más al oficialismo que siempre fue sensible ante presiones peligrosas.
Esta crítica situación, que no sólo viven las Fuerzas de Seguridad sino también las Fuerzas Armadas, se alcanza con la complicidad activa o pasiva de los altos mandos. Para ello el ejecutivo se encargó oportunamente de ascender a aquéllos que por su particular perfil profesional - o simplemente por su carácter y personalidad - fueran funcionales a los intereses de los terroristas hoy encumbrados en el poder político. Por cierto, no les decimos terroristas sino otra cosa.
Es así que muchos que jamás pensaron llegar al grado de coronel o su equivalente en otras fuerzas, se vieron sorprendidos con las "palmas de general". Algunos, que demostraron presencia y honraron su uniforme, grado y cargo, fueron echados. A esta situación lamentable se llega únicamente con comandantes estilo almirante Godoy, general Bendini u otros que operan como socios comerciales de políticos o políticas, o que cautivan a la clase gobernante con sus atributos "lobbistas", o lo que es peor, reniegan de sus camaradas otrora defensores de la Nación frente a la agresión terrorista y que por eso, hoy son presos políticos. Todo un símbolo.
La cadena de mandos está rota, pero acaso ¿no la rompen también los jueces prevaricadores, permeables a la presión del poder ejecutivo y con evidentes prejuicios ideológicos, cuando establecen la misma responsabilidad y culpabilidad a un teniente o un cabo en el mismo nivel que le corresponden a un general? Y además, con aberrantes irregularidades jurídicas y violaciones a la Constitución Nacional, condenan a miembros de las FFAA, de Seguridad y Policiales con la misma pena. Esto no ocurrió ni en Nüremberg.
Los diputados y senadores se manifiestan preocupados por la democracia. No parecieron estarlo cuando se aumentaron sus dietas en un 100%. Esto es un insulto frente a los tres mil pesos que cobraban los gendarmes que murieron en Cerro Dragón. Hasta Cristina Kirchner misma valoró la vocación de servicio de los gendarmes en ese episodio. Por cierto, los olvidó rápidamente, prefiriendo que ganen más los presos comunes y los miembros del "Vatayón Militante" ("Batallón Combatiente") que aquéllos dispuestos al máximo sacrificio en defensa de la sociedad a la que se deben y a la Patria.
Políticos en general y gobierno en particular: no busquen fantasmas "golpistas o destituyentes" donde no los hay...ustedes sáquense la sábana blanca que los cubre, porque son ustedes, con sus actitudes, los únicos que ponen en riesgo la democracia y la República. Esperemos que no deban aprender cómo serán las cosas si profundizada, persiste la ruptura de la cadena de mandos.
Tomado de: http://diariopregon.blogspot.com.ar/2012/10/quienes-rompieron-las-cadenas-de-mando.html
En Semana Santa de 1987 y el 3 de diciembre de 1990, la naturaleza, el alcance y el desarrollo de las crisis militares producidas en ambas oportunidades, fueron totalmente diferentes a la actual situación derivada de los planteos efectuados por las Fuerzas de Seguridad (Prefectura Naval Argentina y Gendarmería Nacional), si bien tanto en aquellos años como ahora jamás estuvo presente la idea de un "golpe militar" o en peligro la democracia, como bien lo sostuvo la Cámara Federal en lo Penal que condenó a los "últimos carapintadas" en 1991. Pero ciertamente, también en todos los casos, se rompió la "cadena de mandos".
Previo a los acontecimientos de Semana Santa fueron los generales quienes en realidad rompieron la cadena mandos al no cumplir con sus responsabilidades, dejando a la buena de Dios a sus subordinados frente al embate de una justicia que intentó entonces lo que logró ahora. Como consecuencia de esa claudicación, un Teniente Coronel (Aldo Rico) materializa con su actitud la ruptura de esa cadena.
En el levantamiento del 3 de diciembre de 1990, la causa fue la complicidad de los altos mandos (Balza y Cia.) con el "menemato", para profundizar el proceso de deterioro y destrucción de las Fuerzas Armadas, como lo denunció el Coronel Mohamed A. Seineldín (jefe de la rebelión) durante el juicio que lo condenó a cadena perpetua. En esta oportunidad también se rompió la cadena de mandos.
Además en ambos episodios fueron oficiales superiores, jefes y oficiales subalternos los que hicieron sentir su reclamo y se pusieron al frente, acompañados por los suboficiales que se sintieron representados genuinamente por aquéllos.
Hoy en la Prefectura y la Gendarmería no sucede lo mismo. La causa es otra: salarial, lo que no le quita dignidad, ya que con los magros salarios percibidos mal pueden sostener a sus familias y desempeñarse como corresponde en sus funciones profesionales. Si se consiguen los aumentos pretendidos, los oficiales van a tener que agradecerles de por vida a los valientes suboficiales de ambas fuerzas de seguridad. Los verdaderos mandos en estos casos, aunque protocolar u oficialmente se disimule, son los que hicieron sentir su voz y se pusieron a la cabeza de los reclamos. Triste realidad. Ruptura de cadena de mandos de difícil solución.
En estos días de zozobra e incertidumbre escuchamos políticos y periodistas temerosos y preocupados por un posible "golpe de estado". Como en los '80, nada de eso persiguen estas situaciones críticas generadas por los uniformados. Preocúpense, al igual que el resto de la ciudadanía, por lo que puede pasar si los reclamos no son satisfechos el día martes como aseguró el ministerio de seguridad, o si a los suboficiales los siguen "ninguneando" desde dicha cartera política, como la no concurrencia de funcionarios a la reunión prevista para hoy, viernes a la tarde, con los representantes de los prefectos y gendarmes. La ausencia anticipa, en buena medida, cual será la estrategia de un gobierno preocupado.
¿Qué puede ocurrir? No lo sabemos, pero al menos existen tres posibilidades:
1. Que los prefectos y gendarmes admitan su fracaso, se desinfle el conflicto y vuelvan a sus actividades normales.
2. Que mantengan su actual actitud, lo que ocasionará un natural y progresivo desgaste que terminará, posiblemente, como señalamos en 1.
3. Que se escale el conflicto.
En este último caso, ¿cómo sería?, no lo sabemos. No podemos afirmar nada sobre la forma en que evolucionaría la crisis. Acaso, ¿pasarán a autoacuartelarse?, ¿abandonarán el servicio de seguridad que prestan, hoy disminuido, para el jolgorio y algarabía de los delincuentes?, ¿subirán la apuesta?, ¿habrá más oficiales superiores escupidos y golpeados como hemos visto por TV durante estas jornadas de tensión en el edificio Guardacostas? Las dudas carcomen a los analistas pero mucho más al oficialismo que siempre fue sensible ante presiones peligrosas.
Esta crítica situación, que no sólo viven las Fuerzas de Seguridad sino también las Fuerzas Armadas, se alcanza con la complicidad activa o pasiva de los altos mandos. Para ello el ejecutivo se encargó oportunamente de ascender a aquéllos que por su particular perfil profesional - o simplemente por su carácter y personalidad - fueran funcionales a los intereses de los terroristas hoy encumbrados en el poder político. Por cierto, no les decimos terroristas sino otra cosa.
Es así que muchos que jamás pensaron llegar al grado de coronel o su equivalente en otras fuerzas, se vieron sorprendidos con las "palmas de general". Algunos, que demostraron presencia y honraron su uniforme, grado y cargo, fueron echados. A esta situación lamentable se llega únicamente con comandantes estilo almirante Godoy, general Bendini u otros que operan como socios comerciales de políticos o políticas, o que cautivan a la clase gobernante con sus atributos "lobbistas", o lo que es peor, reniegan de sus camaradas otrora defensores de la Nación frente a la agresión terrorista y que por eso, hoy son presos políticos. Todo un símbolo.
La cadena de mandos está rota, pero acaso ¿no la rompen también los jueces prevaricadores, permeables a la presión del poder ejecutivo y con evidentes prejuicios ideológicos, cuando establecen la misma responsabilidad y culpabilidad a un teniente o un cabo en el mismo nivel que le corresponden a un general? Y además, con aberrantes irregularidades jurídicas y violaciones a la Constitución Nacional, condenan a miembros de las FFAA, de Seguridad y Policiales con la misma pena. Esto no ocurrió ni en Nüremberg.
Los diputados y senadores se manifiestan preocupados por la democracia. No parecieron estarlo cuando se aumentaron sus dietas en un 100%. Esto es un insulto frente a los tres mil pesos que cobraban los gendarmes que murieron en Cerro Dragón. Hasta Cristina Kirchner misma valoró la vocación de servicio de los gendarmes en ese episodio. Por cierto, los olvidó rápidamente, prefiriendo que ganen más los presos comunes y los miembros del "Vatayón Militante" ("Batallón Combatiente") que aquéllos dispuestos al máximo sacrificio en defensa de la sociedad a la que se deben y a la Patria.
Políticos en general y gobierno en particular: no busquen fantasmas "golpistas o destituyentes" donde no los hay...ustedes sáquense la sábana blanca que los cubre, porque son ustedes, con sus actitudes, los únicos que ponen en riesgo la democracia y la República. Esperemos que no deban aprender cómo serán las cosas si profundizada, persiste la ruptura de la cadena de mandos.
Tomado de: http://diariopregon.blogspot.com.ar/2012/10/quienes-rompieron-las-cadenas-de-mando.html
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