martes, 22 de junio de 2010

DISCURSO

Discurso de Carlos Castillo en la Audiencia Pública del Senado de la Nación acerca del proyecto de ley sobre el Matrimonio entre personas del mismo sexo. Realizada en la legislatura de Tucumán el 18 de junio de 2010.


Señores senadores:

Estamos en guerra, una guerra que ataca las raíces mismas de nuestra Patria es una disputa que en el fondo es teológica.

No por algo, el gran Facundo Quiroga, nuestro Tigre de los llanos se levantó al grito de ¡RELIGIÓN O MUERTE! cuando la existencia misma de la “Argentina Profunda” estaba amenazada por el unitarismo liberal. Nosotros somos la Argentina Profunda.
H
e leído y he oído por ahí que una mayoría creyente quiere imponer sus convicciones a una minoría que no lo es… Es absolutamente al revés una minoría ínfima quiere someter a la nación al arbitrio de sus deseos. No existe un estado axiológicamente neutro… El estado siempre ha bendecido y siempre ha protegido las instituciones que consideraba necesarias para el bien común. Y no es necesario aclarar que el bien común está por encima de los intereses particulares. ¿Por qué digo que es una cuestión teológica? Porque el ser mismo de la Argentina se ha ido fraguando en la cultura hispano – católica. Miren el color de nuestra piel, miren el color de nuestros ojos. Somos más los de piel oscura como decían hace un rato… Somos la Argentina Profunda, la Argentina mestiza que ama a la familia, que ama a los niños. Y la que va a defender a los niños de esta campaña internacional, cuyo ariete local es el INADI el instituto nacional de discriminación de la infancia (Aplausos) Para muestra basta un botón… se victimizan… pero el año pasado el feminismo lésbico más radical y agresivo pintó y atacó nuestros templos. Se burló y se burla de la Sagrada Familia.
No
s atacó a nosotros, a mujeres, a ancianos. Y si no lastimaron a niños fue porque no lo permitimos. Pero el ataque sigue. La ley 26.150 de Educación Sexual Integral y sus lineamientos curriculares, son un intento de apoderarse del alma de los niños, de quitarles su inocencia desde el pre-jardín. No por algo, se ha bajado la edad de iniciación de la escuela de los niños para alejarlos de la tutela de los padres. En España se llama Educación para la Ciudadanía, en Venezuela y en Ecuador tiene otros nombres pero la sustancia es la misma. Manipulación ideológica, lavado de cerebros, cuando son inocentes. ¿Dónde están los progresistas? ¿Dónde está Kirschner, la Carrió, Morales que votan junto a la par de Macri en contra de la familia y de los niños? (aplausos) ¿Esos son los defensores del pueblo? los defensores de los más débiles… No se equivoque el internacionalismo ateo y liberal… Fuimos los tucumanos los que le dijimos a Belgrano, cuando de Buenos Aires vino la orden de bajar a Córdoba, ¡Quédese General, nosotros vamos a pelear!(aplausos) Cuantas tucumanas ofrecieron sus esposos y sus hijos al Gral. Belgrano (oyente: detrás de está pared!) Fueron las tucumanas las que hacen de nuestras casas hogares. Fueron nuestros antepasados los que dieron su sangre en 1812 bajo la protección de la Virgen de la Merced, aunque a Felipe Pigna no le guste nombrarlo en sus documentalitos… Fueron los tucumanos los que ofrecieron su casa para declarar la Independencia y fueron premiados por su valor y su entrega (Senador Cano: redondeé por favor) termino senador.

En Tucumán fracasó el castro – marxismo en su guerrilla revolucionaria imperialista. Tucumán dio héroes y mártires en Malvinas. 45.000 salimos anoche, con los pies empapados, pisando el agua con nuestros niños y los bebés.

¿No tenemos derecho a ser escuchados? ¿No tenemos derecho a elegir nuestro estilo de vida?

Los únicos privilegiados son los niños decía el Gral. Perón, Que lástima que ya no está el senador Mansilla, que estuvo 20 minutos y se fue. Que no está la senadora Rojkés.

Desde los 18 años estoy afiliado al partido Justicialista. Hace 2 semanas presenté mi renuncia. Estoy cansado de este atropello. ¡Niños argentinos! ¡Familia argentina! ¡Aquí estamos de pie los tucumanos para defenderlos! ¡Seremos como leones! Gracias señores senadores y los felicito por escuchar a la Argentina profunda.

viernes, 28 de mayo de 2010

PRONUNCIAMIENTO


LA REALIDAD ES LA UNICA VERDAD

A 200 años de la Revolución de Mayo tenemos la obligación de ser realistas y decir la verdad:

Somos una Argentina derrotada, sometida a los centros del Poder Mundial y a la tiranía de gobernantes corruptos.

Somos un país sin futuro, inviable y empobrecido.

La inmensa mayoría del pueblo vive a duras penas, o directamente se encuentra sumida en la miseria; mientras una oligarquía de políticos vendepatrias se enriquece y goza de todo tipo de privilegios e impunidades.

Nos han robado nuestros recursos naturales, han destruido todo el aparato productivo nacional, y nos han atados a una deuda externa, impagable, fraudulenta e ilegitima.

Han degradado el sistema educativo con la indisciplina y el marxismo cultural.

Nos han sumido en la anarquía y en la inseguridad.

Nos han acostumbrado a la corrupción, a la pornografía y a la droga.

Ahora nos quieren imponer el aborto y el “matrimonio” entre homosexuales.


Ya hemos tocado fondo.


Queremos una Argentina Grande, Justa y Soberana.

Queremos recuperar nuestra independencia y el control de nuestro patrimonio.

Queremos romper con la usura del capital financiero y poner a nuestro país a producir.

Queremos que nuestro pueblo viva con dignidad, con trabajo para todos, con orden y justicia.

Queremos que se respeten nuestros valores tradicionales, que los hogares y las juventudes se preserven de la putrefacción y de la inmoralidad.

Queremos una clase dirigente auténticamente representativa, patriota y al servicio del Bien Común.

Estamos hartos del verso, de la mentira, de la manipulación, del clientelismo, y de la partidocracia.

Se han probado soluciones de todos los colores. Es hora de probar con el nacionalismo. Solo el nacionalismo salvará a la Patria.

PARTIDO FUERZA PATRIOTICA

Nacionalismo militante

jueves, 20 de mayo de 2010

SECTA ROSA


Desde hace tiempo se rumorea sobre la existencia de un grupo de presión "rosa" dentro de la Iglesia, que no solo tolera sino que ejerce la homosexualidad y proteje a sus miembros de las eventuales sanciones y expulsiones a que se harían pasibles de ser descubiertos. Hace pocos días ese lobby lanzó un globo de ensayo para tantear cual seria la situación si se manifestaran públicamente favorables a la sodomía, el matrimonio de los homosexuales e incluso a la adopción de niños por los mismos. Para esto utilizó como avanzada a un ignoto grupo de curas zurdos que se manifestó tal como afirma este breve articulo. Si este grupúsculo de desviados y vulgares mentirosos, no es separado de la Iglesia seria como para tener confirmada la existencia de la mencionada secta "rosa" y mal podrían en adelante los obispos predicar en contra de las aberraciones como las que describen y consideran normales estos sacerdotes.

"Doce curas cordobeses se manifestaron a favor del matrimonio gay y cuestionaron a la jerarquía católica. “Jesús jamás condenó a los homosexuales”, dijeron.

Un grupo de doce sacerdotes cordobeses expresó ayer su posición favorable a la ley que autoriza el matrimonio entre personas del mismo sexo y criticó a la jerarquía eclesiástica católica por citar el derecho natural para rechazar la reforma al Código Civil que se debate en el Congreso. “Citar la ‘ley natural’ para oponerse a esta legislación es sólo una posición fijista, dura, congelada de la realidad pretendida como ‘natural’, sin entender los complejos procesos naturales”, advirtieron los religiosos, integrantes de la agrupación Sacerdotes del Tercer Mundo Enrique Angelelli.

Ante la media sanción que recibió el proyecto de ley en Diputados y el inicio del debate en el Senado, los curas consideraron que “aprobar, acompañar y profundizar” la iniciativa los “pone en el camino del Evangelio de Jesús”.
La opinión favorable al casamiento entre personas del mismo sexo fue difundida en una declaración denominada “Aportes al debate sobre las modificaciones a la ley de matrimonio civil”, que fue firmada por el grupo de sacerdotes que lidera el presbítero Nicolás Alessio, párroco de San Cayetano, de la ciudad de Córdoba.
Tras recordar que “Jesús jamás condenó ni mencionó la homosexualidad”, los religiosos reiteraron que están a favor de “una ley que permita a personas del mismo sexo ser ‘matrimonio’ y vivir profundamente el amor y la sexualidad”. Además, dijeron entender la homosexualidad como “una manera distinta, diferente, diversa de vivir la sexualidad y el amor”.
Los sacerdotes, que integran la arquidiócesis de Córdoba, estimaron que “un legislador puede profesar profundamente su fe cristiana y católica” y, a la vez, “con total libertad de conciencia pensar, definir y actuar distinto a lo que propone la jerarquía eclesial”.
“Jesús jamás condenó ni mencionó la homosexualidad. Sí se enfrentó a los soberbios, a los que se creían puros, a los que tenían el poder opresor, a los que esclavizaban, a los que humillaban. Siempre puso la ley al servicio de una mayor humanización y, sobre todo, los proscriptos, los olvidados, los últimos”, precisaron en el documento.
En declaraciones radiales, Alessio reconoció que las opiniones del grupo se encuentran “en los antípodas” del Episcopado. “Estamos a favor de una igualdad de derechos, del matrimonio, de la familia de homosexuales, de la familia gay”, consideró. Y sostuvo que “los que no quieren que el matrimonio gay adopte” hijos “es porque en el fondo consideran que son enfermos” y “parten de ese prejuicio”.
“Pero si partimos de la base de que son personas tan normales como vos y como yo, ¿por qué no van a poder adoptar?”, se preguntó Alessio.
La Comisión Episcopal de Seguimiento Legislativo, que preside el obispo Antonio Marino, había ratificado su “total rechazo” al proyecto aprobado en Diputados, especialmente a que las parejas del mismo sexo puedan adoptar niños.
La Comunidad Homosexual Argentina (CHA) elogió el documento. “Debe ser muy reconfortante para los cristianos que existan otras voces dentro de la Iglesia que, en el marco de los mismos evangelios, tengan otra postura no discriminatoria sobre el amor entre dos personas del mismo sexo”, resaltó César Cigliutti, presidente de la CHA."
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-146000-2010-05-20.html
Foto: Obispo Maccarone...sin palabras...

lunes, 10 de mayo de 2010

OTRO BOCHORNO DEL CATOLICISMO ARGENTINO



Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se la salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres. San Mateo, 5, 13.

Como estaba previsto se realizó ayer, 8 de mayo, Festividad litúrgica de Nuestra Señora de Luján, el acto organizado y convocado por el Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina con el que la Iglesia, oficialmente al menos, quiso iniciar los festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo. La fecha y el motivo de la celebración no pudieron tener un lugar más apropiado: la vieja y noble Villa de Luján en la que se levanta la hermosa Basílica en honor a la Virgen, Patrona de la Argentina. Pero, por desgracia, y como también lamentablemente lo preveíamos, el acto fue un nuevo bochorno de los tantos que ya suma en su haber el catolicismo argentino.

1. Comencemos por lo primero: la Santa Misa. Litúrgicamente, un desastre. Al lado del altar se levantó una suerte de escenario en el que una banda de cuatro musiqueros desastrados aporreaba baterías y guitarras eléctricas mientras cantaban contorneándose y, al final de cada cántico, incitaban al aplauso del público como si se tratara de un festival de música y no del servicio musical de una celebración litúrgica. De más está decir que ninguno de los cánticos entonados guardaba la menor relación o congruencia con la Misa ni se ajustaba en lo más mínimo a lo que los dos últimos Papas -por no ir más atrás- han enseñado y señalado con insistencia respecto de la música sacra (cf. Juan Pablo II Quirógrafo en ocasión del Centenario del Motu Proprio Tra le sollicitudine, de San Pío X, sobre la música sacra; Benedicto XVI, Exhortación Apostólica Postsinodal Sacramentum Charitatis). A esto se sumaron las habituales boberías de un “animador” litúrgico, personaje infaltable en este tipo de celebraciones, suerte de bastonero de comparsa que ha sustituido, al parecer, a los antiguos guías que, grave y devotamente, instruían al pueblo fiel sobre cada uno de los momentos litúrgicos en pro de la sacralidad y dignidad del culto. Todo, desde luego, bajo la impávida mirada de los varios Obispos allí presentes.

2. Veamos, ahora, el otro costado del acto, es decir, su pretensión de testimonio cívico católico, dado por los laicos principalmente, de cara a la celebración del Bicentenario y ante la realidad actual de la Argentina. Las cosas, en este punto, no pudieron ser más lamentables. Desde dejar a los pies benditos de María un ejemplar de la Constitución Nacional hasta el desdichado “Mensaje de la Esperanza”, elaborado por el ignoto Departamento de Laicos de la CEA, leído por uno de sus personeros, todo fue una dolorosa y vergonzosa muestra de la decadencia irreparable del catolicismo argentino, de su falta de fuerza, de sus serias debilidades y de su absoluta incapacidad de ser la levadura de la masa y la sal de la tierra en esta hora trágica de la Argentina.

Es preocupante, y decepciona, advertir que quienes se arrogan la representación del laicado católico argentino, con el aval de la Jerarquía Eclesiástica, caigan en las mismas falsedades y lugares comunes de la fraseología política al uso, salvo algunas referencias a la defensa de la vida y del matrimonio natural o alguna mención difusa a la ética pública, cuestiones de suyo importantísimas pero que en nada representan lo específico de un pensamiento social católico.

Respecto del Bicentenario se insiste en proclamar que es “el Bicentenario de la Patria” asintiendo, así, a la mentira oficial -ayer liberal, hoy marxistoide- que pretende que nuestra Patria nació hace apenas dos siglos, cortando de este modo, con tajo impío, la continuidad viva de la Tradición Hispano católica lo que significa, exclusivamente, negar que la Argentina es hija del Evangelio traído por España y no de las revoluciones modernas. Y en cuanto a nuestra vicisitud histórica posterior a la Independencia y que llega hasta el presente, léase lo que dice el susodicho Mensaje: “Cuando Argentina festejó el centenario de la Revolución de Mayo era creencia generalizada que seríamos uno de los países más prósperos y poderosos de la tierra y por eso la euforia de esos días. Sin embargo, esa euforia no estaba sustentada en la Esperanza sino en una vana ilusión”. Hasta aquí, de acuerdo. La Argentina de aquel Centenario se nutría de la ilusión iluminista del progreso indefinido y de todas las secuelas de él derivadas. Pero no apunta precisamente allí el texto que comentamos. “Graves fallas -prosigue- corroían el espíritu nacional; una cultura donde claudicaba la honestidad y el respeto por la ley, donde era más importante derrotar y destruir al enemigo político que lograr consenso en aras del bien común. Una sociedad donde millones de personas, mujeres y hombres, no podían elegir a sus autoridades libremente y sin fraude. Una sociedad con una mesa opulenta donde millones de habitantes no alcanzaban las condiciones básicas para ser incluidos en ella”. Es decir, ni una palabra respecto del laicismo, de la marginación de Cristo de la vida política, del despojo a la Iglesia, de la preponderancia de las logias masónicas, del corte con la tradición hispánica. Nada de esto cuenta para los redactores del Mensaje: sólo les preocupa la falta de democracia, la falta de prolijidad de los actos electorales y el viejo pecado de los ricos que no dan su pan a los pobres pero visto, no como pecado, sino en clave sociológica. “Esas fallas -continúa- ensombrecieron nuestra historia hasta llegar a la página más oscura de la última dictadura militar. A pesar que en 1983 recuperamos la democracia y con ello nuestra capacidad de elegir libremente nuestras autoridades y nuestra libertad de expresión, hoy, entrando al Bicentenario y no habiendo superado las otras fallas que nos corroen, una amarga sensación de desánimo y mezquino individualismo nos embarga”. Ahora, sin disimulo, el discurso se alinea, sumisamente, con el pensamiento único de la progresía imperante. No existieron, al parecer, paro estos laicos, ni el populismo, ni las nuevas oligarquías surgidas a su sombra, ni la guerra subversiva desatada por el marxismo, ni la discordia promovida desde el Estado, ni la historia falsificada y parcializada impuesta a palos a las generaciones posteriores a la “recuperación de la democracia” con su negra secuela de presos políticos, ni la entrega canallesca del país a la Usura Internacional del Dinero y a las Fuerzas Demoníacas de la Revolución Anticristiana… No, sólo se menciona a la “dictadura militar”, “la página más oscura” como si no hubiésemos vivido, a lo largo de estos últimos años, otras y aún mayores oscuridades.

El resto del mensaje es solamente, reiteramos, la enumeración de vaguedades conceptuales. No se hallará una sola idea sólida enraizada en la gran tradición de la filosofía cristiana, ni una sola propuesta fundada en la recta concepción del orden político y social, ninguna convocatoria a una tarea de rescate de la Argentina histórica y de viril resistencia a la tiranía que nos oprime, ni la menor mención al reinado Social de Jesucristo.

Estos laicos, y la Jerarquía que los avala, han sucumbido, también ellos, a una ilusión, la ilusión del falso humanismo democrático, de la falsa religión de los derechos humanos. Ayunos de buena Teología, de una recta visión cristiana de la Política, y de la verdadera Historia de la Patria, lo ignoran casi todo y caminan sin rumbo. Son hijos de este pensamiento débil, desfondado, sin alma y sin nervio que contamina y enerva el catolicismo en vastas expresiones de su vida. Por eso no convocan a nada ni a nadie. Son como la sal insípida de la Escritura a la que aguarda el ineluctable destino de ser arrojada fuera y pisada por los hombres.

3. A modo de colofón. Nos preguntaba un amigo: Pero, ¿nada bueno hubo en esa concentración de varios miles de personas, en Luján? Sí, dos cosas, aparte de Cristo presente en la Eucaristía y la Virgen Santísima: una, que pudimos advertir en medio de tanta monjita progre y guitarrera y tanto curita desaliñado, la cara curtida y los ojos llorosos de algunos criollos que no entienden nada pero saben que su “Virgencita” está y estará siempre con ellos. La otra, Luís Landiscina (salvo su lamentable final pacifista): contó un cuento buenísimo en el que Nuestra Señora aparecía, como Buena Madre, y para enojo de San Pedro, levantando con su pie el alambrado del Cielo y haciendo pasar de “contrabando” a tantos de sus hijos.

¡Oh, Virgen Santísima de Luján, Madre Nuestra, Patrona de esta Patria desdichada, Ianua caeli, que tu pie piadoso nos levante, un día, el alambrado del Cielo. Tal vez podamos entrar por ese atajo y hasta algún Obispo se cuele por él. Amén.

Mario Caponnetto
Blog de Cabildo

sábado, 10 de abril de 2010

CONFERENCIA




Con importante concurrencia se realizó una conferencia sobre el Restaurador de las Leyes Brigadier Gral. Don Juan Manuel de Rosas, al cumplirse un año mas de su natalicio.
La misma tuvo lugar en el Museo Histórico Provincial de Santiago auspiciada por el Centro de Estudios Históricos Julio Irasusta y el Partido Fuerza Patriótica, estuvo a cargo de Luis Alen Lascano.Subimos algunas imagenes de la misma y la crónica siguiente:

"
El pasado 30 de marzo se celebró un aniversario más del natalicio del Brigadier general don Juan Manuel de Rosas.
En su homenaje, Fuerza Patriótica, conjuntamente con el Instituto de Estudios Históricos “Julio Irazusta”, organizaron una conferencia que estuvo a cargo del notable historiador revisionista don Luís Alen Lascano. La misma se llevo a cabo exitosamente en el patio del museo histórico provincial.

El conferencista hizo un repaso de la vida y obra del ilustre Restaurador de las Leyes y el Orden que fue seguida atentamente por el público asistente. Al final de la misma se formularon numerosas y muy oportunas preguntas, las que revelaron un interesante nivel cultural en los concurrentes y dieron pie al expositor para terminar de refutar las infamias que en contra de don Juan Manuel se siguen lanzando desde las filas de la anti-patria.

El acto termino con un vibrante ¡Viva don Juan Manuel de Rosas! lanzado por un viejo ex-aliancista que emocionado siguió la conferencia sentado en la primera fila. Su consigna –como era de esperar- halló respuesta en las gargantas de los jóvenes de Fuerza Patriotica que vivaron enérgicamente al Restaurador.

Lamentablemente tenemos que consignar que, a pesar de que el profesor Luís Alen Lascano es una figura relevante de la cultura provincial y nacional (único historiador santiagueño miembro de la Academia Nacional de Historia); sin embargo la prensa -como siempre ocurre con las actividades que organizan los nacionalistas- se negó a publicar cualquier información referida al tema.
Es mas, en uno de los diarios de mayor tirada de la provincia se informo confidencialmente a los organizadores que “hay orden de arriba de no publicar nada referido a Fuerza Patriótica o los nacionalistas”.

Por supuesto que estos gajes del oficio -que todos los camaradas en el país conocen perfectamente- no harán de modo alguno que el nacionalismo en Santiago del Estero abandone ni siquiera un instante el combate que emprendió por Dios y la Patria."

miércoles, 7 de abril de 2010

IBARRA


Luis Alen Lascano

La vida del santiagueño Juan Felipe Ibarra recorre la crucial primera mitad del siglo XIX, cuyo derrotero de sangre y fuego trazaron tanto la guerra de la Independencia como la posterior guerra civil.
Integró el Ejército del Norte y fue designado por Manuel Belgrano al frente del Fuerte de Abipones, que mantuvo a raya a los indígenas chaqueños. Fue solidario con Juan Bautista Bustos en el motín de Arequito.
Enfrentó a su jefe, Bernabé Aráoz, gobernador del Tucumán, a fin de obtener la autonomía de Santiago del Estero.
Para ello contó con la asistencia de Martín Miguel de Güemes. En 1820, consiguió el reconocimiento de su provincia, a la que gobernó los siguientes 31 años.
Cuando sus diputados se unieron al partido porteño de Bernardino Rivadavia, designó al también porteño Manuel Dorrego, para defender las posiciones federales. Más tarde apoyó, sucesivamente, al propio Dorrego, al "Manco" Paz —a quien luego enfrentó militarmente—, a Facundo Quiroga, a Juan Manuel de Rosas y a Manuel Oribe. A su muerte, en 1851, nacieron dos leyendas: la del patriota y la del tirano. Extraídos de un artículo (1970) del historiador Luis Alén Lascano, su comprovinciano, estos párrafos intentan provocar la curiosidad de quienes no se conforman con tales leyendas.

Monstruo surgido del averno, bárbaro, ignorante y cruel, para unos. Caudillo indiscutido durante 30 años, guerrero de la independencia y patriarca del federalismo, para otros. Entre ambos extremos se debate la polémica alrededor de la figura de Ibarra.

Hasta ahora los historiadores clásicos lo han condenado sin posibilidad de indulto. Pero en ese juicio no ha habido defensa ni alegato favorable alguno. Ha sido la sentencia del tribunal vencedor; muchas veces cómplice y converso, ansioso por eso mismo de una severidad implacable.

(...) Ahí está, al filo de los años cuando se aproxima el fin de sus días. Estatura mediana y grueso el cuerpo; frente ancha y despejada, cabello negro y lacio, labios finos, con una sonrisa imperceptible más parecida a un rictus despreciativo. Severa la mirada, imperturbable el gesto y prodigiosa la memoria.

(...) Tuvo a su antojo el patrimonio entero de la provincia, y en años de escasez no percibía sueldos; se le entregaron bienes en administración a su confianza, como los de la familia Uriarte y fue escrupuloso en el manejo de los dineros ajenos o públicos. Alguna vez, los excesos políticos lo llevaron a confiscar fondos enemigos; los destinaba al ejército y a pagar sus soldados.

Fuera de su violenta pasión federal, era amigo sincero y consecuente; educado cuando quería serlo, don Pedro Ferré escribió de Ibarra: "Conocí y traté en Santa Fe a don Juan Felipe Ibarra, y me hizo la mejor impresión por su educación, y la nobleza de sentimientos que manifestaba".

Páginas similares ofrecen sobre su persona el Dr. Eduardo Lahitte, amigo y corresponsal desde Buenos Aires; el culto historiador y gobernante santafesino Urbano de Iriondo, y otros contemporáneos no afectados por la pasión.

Todo esto es un hombre con un hondo drama sentimental. Se ha casado en 1823 por poder con doña Ventura Saravia, hija del Dr. Mateo Saravia quien sin duda por amistad, consiente u obliga a esta boda. El padre es un rico feudatario en las cercanías de Abipones, mas el origen familiar es salteño, y de allí llega la desposada en una volanta a Santiago.

La espera el gobernador, las autoridades y las mejores familias de la ciudad, y van al nuevo hogar los esposos. Al amanecer, ordena Ibarra atar nuevamente los caballos del carruaje, y en silencio, la esposa parte de retorno. ¿Qué misterio se oculta en esa noche nupcial? El gobernador nunca lo explicará, y el silencio se tiende sobre el episodio para siempre. Un historiador actual piensa que la novia fue obligada por la autoridad paterna, a una boda sin amor. Y que llegada ante el prometido, no vaciló en confesarle tan desgraciada situación. "En un acto caballeresco, decide el retorno de su esposa a su casa paterna."

No es ésta la actitud de un mandón irresponsable. En la dignidad con que lleva su proceso sentimental intimo, hay una respuesta para sus detractores. La misma actitud tiene siempre Ventura Saravia. Sus hermanos se tratan fraternalmente con Ibarra, y a Manuel Antonio Saravia lo hace elegir gobernador de Salta y lo sostiene con su influjo. Hasta su misma esposa vuelve a Santiago al saberlo enfermo y lo acompaña hacia el fin de sus días, cuando muere, el 15 de julio de 1851. Ella es albacea y heredera en su testamento, y ella ha de quedar velando su memoria, hasta que la pasión política después de Caseros, confisque sus bienes y la obligue a buscar refugio en Tucumán.

Muere Ibarra como buen cristiano. Pide en su testamento a Dios, "me perdone todas mis culpas”, el hábito mercedario de mortaja, la asistencia de franciscanos y dominicos y ser enterrado en el templo de La Merced; todo lo cual así se hace. Los más distinguidos sacerdotes lo han confesado y ayudado a morir. Nada sabe hasta entonces de los sucesos del litoral, ni de la defección de Urquiza. y puede esperar el fin, seguro de haber sido, como le cantan los trovadores populares a su muerte, "la columna más fuerte de la Confederación".

Si muchos de sus actos no tienen justificativo, hay una explicación coherente para todos. Y por encima del balance postrero, hay una provincia argentina que le debe su erección como estado federal. Fundador de la autonomía santiagueña, en estos 150 años de vida provinciana, todos han disfrutado del privilegio ciudadano de esa santiagueñidad lograda por Ibarra a sangre y fuego. Pocos son los que alguna vez le agradecen esa herencia, cuidada con empecinamiento en 30 años, y dilapidada después por tantos sucesores.

Tres décadas, largas acaso para soportar a un mismo hombre en el poder, pero que dan relevancia inusitada a su provincia en el concierto nacional; donde no se permite la menor trasgreslón a sus fueros y prestigios, y en las cuales su caudillo alcanza estatura mayor dentro del país.

Ibarra demuestra no ser un hombre de la patria chica, constreñido sólo a límites locales. El mismo respeto y jerarquía que quiere para su provincia, le inspiran altivas actitudes argentinas. Todas las determinaciones de su vida acusan una notoria sensibilidad nacional y entiende al país, como una Nación total: geográfica y políticamente integrada.

Es la cohesión conseguida por el federalismo, e Ibarra la manifiesta el 23 de febrero de 1833, al protestar al Rey de Inglaterra por la ocupación de las Islas Malvinas. Ese espíritu está presente en la firma del Tratado Interprovincial del 6 de febrero de 1835, para perseguir en el norte, "toda idea relativa a la desmembración de la más pequeña parte del territorio de la república", y evitar la anexión de Jujuy a Bolivia.

Idea fundamental ésta, de todos sus actos. Por ella rechaza el ofrecimiento de los gobernadores de Catamarca y La Rioja, Cubas y Brizuela, que le proponen retirar a Rosas del manejo de las relaciones exteriores y confiárselo a él como jefe de un bloque mediterráneo.

Por ella se opone a la Coalición del Norte en 1840 y le pregunta a Manuel Sola, gobernador de Salta: "¿Se constituye el país haciendo causa común con los extranjeros que están hostilizando injusta y vilmente a nuestros mismos pueblos?"

Y este sentimiento de la nacionalidad, cuando estaba en pañales o era negada por los letrados del Plata, inspira al bárbaro Ibarra una proclama de repudio a la agresión colonialista anglo-francesa de 1841, donde desentraña el sentido de la emancipación argentina ante España, la codicia de los imperios europeos, y el valor de la Confederación, cuya resistencia como "precio de nuestra independencia nacional, es la sangre de millares de victimas que desde el campo del honor, nos recuerdan nuestros deberes y nuestros juramentos".

Las cosas malas de su existencia, inocultables, se traslucen en un claroscuro de luces y sombras, humanas e imperfectas. Todos las tuvieron, y las tenemos, y ¡cómo habrían de estar exentos de vicios los caudillos de aquel momento fundacional donde con barro y muertes se creó la patria! Pero la tarea del historiador, como dice Vincen Vives, "no es aplaudir ni condenar, sino comprender vitalmente el drama humano"

sábado, 27 de marzo de 2010

CONFERENCIA


PARTIDO FUERZA PATRIOTICA de SANTIAGO DEL ESTERO y el INSTITUTO DE ESTUDIOS HISTORICOS “JULIO IRAZUSTA”,

al cumplirse un nuevo aniversario del natalicio del Brigadier General don JUAN MANUEL DE ROSAS, invitan a la conferencia magistral en su memoria a cargo de LUIS ALEN LASCANO.

Martes 30 de marzo- 19,30 hs

Museo Histórico Provincial (Urquiza 354, Sgo del Estero)